Sonó la sirena a las diez en punto y todos nos pusimos de pie.
Había que esperar a que dejara de sonar para poder salir.
El sonido se apagó y entonces todos nos enrumbamos por las salidas ya señalizadas … y que todos conocemos de memoria.
Y de nuevo esa sensación … esa maldita sensación que nunca termina de irse … la sensación de ir caminando en absoluta soledad en medio de un mar de gente … gente que se va saludando en el camino … que se miran y sonríen … que se gastan bromas de todo tipo … todos felices, como si fueran escolares saliendo al recreo, sin importarles un carajo que es un simulacro de sismo (… y tal vez con toda la razón del mundo … porque a la hora del verdadero sismo, de seguro saldrán gritando, corriendo y atropellando a sus amigos y enemigos … sin acordarse para nada de todo lo que les dijeron de cómo actuar en casos de sismo … sin respetar las salidas predeterminadas ni escuchar a los brigadistas … bueno, si es que estos mantienen la calma en un verdadero sismo).
Tal vez por eso, y creo que de una forma inconsciente, yo casi a diario he empezado a hacer mi propio simulacro.
Como ya lo saben, a la salida del trabajo hago una caminata hasta la Estación Javier Prado del Metropolitano … y, de un tiempo a esta parte, cuando llego a la vía expresa, antes de ingresar a la estación, me detengo en pleno puente peatonal, acomodo mi mochila y mi reproductor de música … me recuesto sobre la baranda, miro hacia el norte, aspiro una buena bocanada de aire y detengo mi respiración, observo el frenético marchar de los autos allí abajo … y empiezo a sentir …
… la verdad es que busco desconectar mi cuerpo lo más posible del frenesí de la gente que pasa frente a mi … solo para experimentar ese extraño placer de sentir como tiembla el puente con el paso de los cientos de autos debajo él … sé que si me concentro bien, voy a sentir a plenitud ese temblor tan placentero debajo de mis pies … luego exhalo …
… y es que ese temblor que busco, es el que puedo manejar …
… los otros … esos que ocurren dentro de mí, y que probablemente sean provocados por mí mismo … esos son los que nunca puedo manejar … estoy trabajando en eso … ahora con ayuda …
Lo cierto es que hoy hubo un gran temblor en Piura, y el miércoles pasado hubo un simulacro de sismo a nivel nacional … y si aquí hubiera un gran sismo o un terremoto, de esos que nadie puede predecir pero que después si se pueden medir, yo ya estoy preparado … me pegaré a alguna columna de mi quinto piso “y veré pasar la estampida” … para el otro, para el que ocurrirá dentro de mi, sigo preparándome … porque de que habrá un gran temblor, lo habrá … de eso ya estoy completamente seguro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario