- Voy a celebrar mis bodas de oro, dijo Chicho con absoluta naturalidad, mientras seguía manejando … y yo me llenaba de estupor.
- ¡ Pero papá !, ¡ mamá y tú tienen mas de veinte años de separados !!!, repliqué.
- Si, lo se, pero son mis bodas de oro, no sé si las de ella, pero si las mías … y quiero celebrarlas … es mas, voy a invitar a tu mamá … ustedes también están invitados … quiero una gran foto familiar con tu mamá, todos mis hijos, nietos y bisnietos … eso sí, todos los varones correctamente enternados y las mujercitas de vestido, retrucó Chicho, y siguió manejando, sin inmutarse.
Así es mi viejo, loco hasta la pared de enfrente … y algo, o mucho de eso, le hemos heredado sus siete hijos, sino yo no podría siquiera atreverme a escribir estas líneas … menos publicarlas.
Crecí con sus locuras, su manía por el orden de las cosas que se desdecía con el desorden que reinaba en muchas cosas de su vida, con sus consejos que partían de sus errores, y con su mano dura e inflexible para con los estudios (… ¡ nunca dependas de nadie, se tu propio jefe, y la única forma de lograrlo es estudiando !!! ).
- ¡ Católica, UNI o San Marcos; Medicina, Ingeniería o Derecho !!!, decía con absoluta firmeza … en realidad fue una orden que nos dio cuando éramos aun adolescentes, y ahora caigo en cuenta que allí murieron mis ocultos sueños de ser un escritor, o un comunicador.
Mi hermano Carlos estudió Sociología, que luego dejó por la Psicología, pero siempre haciéndole creer a Chicho que estudiaba Derecho … fueron años en los que yo me moría de miedo de solo pensar en lo que diría o haría mi viejo el día que se enterara de semejante “engaño”.
No ha sido nada fácil ser hijo de mi viejo.
No es nada fácil ser hijo de mi viejo.
No es nada fácil para Chicho ser el padre de sus siete hijos (… lleva una mejor relación con sus nietos, que es con quienes nace el apelativo de Chicho).
No es nada fácil para mi madre ser la esposa de Chicho (… aunque hoy día se encuentran mas unidos que nunca).
Aún así, siempre tuve una estrecha relación con él.
Creo que el hecho de no ser el hijo rebelde abrió una puerta entre los dos … a pesar de no ser uno de sus preferidos … nadie tiene que molestarse por esta afirmación, yo siempre lo tuve claro, y lo acepté tal cual.
Y gracias a ello tengo bellos y valiosos recuerdos de él … con él.
A pesar de ser una hincha acérrimo de su querido Echa Muni, respetó desde el principio mi amor por la “U”.
Fue él quien me enseño a ir al estadio.
Como olvidar aquella primera vez que -de su mano- llegué al Lolo a ver un “U” - Boys … Occidente Baja, a metros de las jugadas, a metros de los gritos de mis ídolos … a metros de esa adrenalina que solo el futbol te puede generar … ese siempre será un recuerdo imborrable para un mocoso pelotero.
Como olvidar aquellos domingos por la tarde en el Nacional, ya sea para los dobletes del descentralizado, o los tripletes de la Copa Perú … aunque solo hayan sido con mani tostado, pero con su inolvidable compañía.
Como olvidar aquella vez que me llevó al cine a ver una extraña película, como queriendo decirme algo que no se atrevía a decirme directamente.
Fue él quien realmente me inició en la practica del derecho, cuando aun alumno de media carrera me lanzó a cerrar tratos comerciales que él había iniciado … cuando me lanzó a renegociar contratos, o a terminarlos de la mejor forma, porque ya no podía seguirlos ... o simplemente no quería.
Fue gracias a ello que aprendí a sentarme frente a gente poderosa que creía que con su dinero podían avasallarme, sin contar con que yo tenía un gran as bajo la manga … yo no tenía nada que perder en esas negociaciones, y ellos si ... yo solo quería acabar con las negociaciones, mientras que ellos tenían necesariamente que acabarlas.
Sus consejos siempre han retumbado en mi mente … sus consejos siguen retumbando en mi mente, como si se apoderaran de ella.
Sus opiniones formaron las mias … con los años he tenido que dejar algunas de lado … y es que caí en cuenta que algunas eran demasiado arequipeñas para un limeño como yo.
Mañana es el día del Padre y para variar no será un día fácil … y es que Chicho es impredecible … puede “estar” como “no estar” … aun así yo, como siempre, estaré a la expectativa, tratando de hacer predecible lo impredecible … todo por ese loco que me tocó por padre, que me enseñó la importancia de la honradez ... la importancia de lo correcto ... y el valor para seguir adelante ... para nunca renunciar a mis sueños.
Ah! lo olvidaba, Chicho celebró sus bodas de oro, aunque no como lo había soñado … finalmente fue una cena para dos, a la luz de unas velas, con vino y una parrilla preparada por él mismo … mi madre fue muy feliz esa noche.


