Su padre le puso nombre de reina y cuando era pequeña le decía princesa.
Si bien cuando se trata de las leyes de la casa, gobierna como una dama de hierro, también la he sabido ver en etapas de su vida mostrando una fragilidad que me obligaron a sacar a relucir a mí una fortaleza que de seguro es solo una mala imitación de la que le he visto a ella a lo largo de los últimos diecinueve años.
La conocí hace más de veinte años, y eran tiempos de confusión y estancamiento personal.
Tuvo la virtud de abrir una pequeña puerta en aquella muralla que rodeaba mi vida … y me permitió huir de ella.
Y es que necesitaba huir … sino esa vida iba a terminar matando mis sueños.
Desde que crucé palabras con ella supe que era con quien debía compartir mi vida … y que debía encontrar la forma de dar vuelta a la página de todo lo que estaba viviendo para empezar de nuevo … para empezar de nuevo haciendo bien las cosas.
Tenemos muchas cosas en común (aunque a veces con irreconciliables diferencias) … a ambos nos gusta el cine, aunque por ella no puedo ver cine peruano, y también compartimos el gusto por el teatro … debo confesar que le debo muchas noches de discoteca, y muchas tardes de playa … y una promesa incumplida.
Aunque sé que es una soñadora, es quien siempre me hace aterrizar … soñar solo es el primer empujón de lo que debemos hacer en la vida real.
Es quien me ha enseñado a agradecer lo que tengo en vez de quejarme de lo que no tengo … aunque aun me cueste mucho terminar de aprender esa lección.
Me ha dado dos maravillosos hijos, y algo más importante aun … me ha regalado la posibilidad de vivir una vida normal.
Madre, mujer, amante y compañera … todo ello ella ha sabido ser en el momento preciso.
Testigo excepcional de mi vida, sacrificó mucho de la suya para poder yo desarrollar la mía … nunca podré pagar esa deuda.
No sé si esta es esa historia de amor que nunca escribí sobre nosotros amor mío.
No sé si estas líneas te arrancarán una lágrima o te harán fruncir el ceño.
Solo sé que en este San Valentín -que tú encargas de que siempre esté presente en mi agenda- es lo que salió de mi alma.
Te amo Elizabeth, aunque muchas veces sea de una forma muy torpe … y te agradezco que aún quieras seguir caminando este camino.