domingo, 31 de octubre de 2010

Halloween

Muchos títulos han pasado por mi cabeza para este post.

“¿Qué estaré pagando?”, “Otro Viernes de Mierda”, “La Bruja Mala y el Idiota”; sin embargo, finalmente preferí quedarme con el que le puse, pues tiene un poco de todos ellos.

Y es que a pesar de estar escribiendo estas líneas en plena noche de brujas, para mí el Halloween fue el viernes.

Ese día tuve una pesadilla.

Y fue tan real, que hasta ahora siento que no he despertado.

Come les decía, fue tan real, que sabía que estaba en día Viernes, y que efectivamente era un día de mierda, y por supuesto había una bruja mala, y probablemente más de un idiota; todo lo cual me llevaba a la ineludible interrogante: ¿qué estaré pagando?.

Pero, mejor vayamos con la pesadilla de marras:

Yo era un simple aldeano, y pasaba por un buen año.

Había empezado a abrir mis horizontes para salir de esa aldea.

Había logrado trazarme un objetivo claro para un futuro cercano.

Pero, como ya les conté, en esta pesadilla había una bruja mala.

Una bruja que había alcanzado el poder.

Y no me quería.

Entonces arremetía en contra mía.

Sin embargo, a pesar de las arremetidas de la bruja en cuestión, yo había sabido eludirla de una forma u otra.

Había logrado mantenerme a prudente distancia de su viscosa varita.

O al menos eso creía.

Como les decía, pasaba por un buen año, y había encontrado la forma de reencontrarme con aldeanos de mi infancia y juventud.

Había logrado enterarme de lo felices que vivían muchos de ellos.

Y yo era muy feliz con todas esas noticias.

Y es que estaba convencido de que sólo el amor salvaría al mundo.

Pero me jodieron el año, justo cuando ya estaba cerca de acabarse.

Es que, finalmente, la bruja y su varita me dieron alcance.

Y lograron su objetivo.

Y pude ver su sonrisa de satisfacción.

Y yo, finalmente convertido en sapo, fui condenado a vivir en un charco.

Lo último que recuerdo de esa pesadilla es que había algo que me mantenía con vida.

La esperanza de que la Reina Buena del Oriente venga a mi rescate.

**********

Se supone que ya desperté, pero aún me siento adormilado, cansado, exhausto … fue –o es, ya no lo sé- una pesadilla muy real.

Se supone que no soy un sapo y que las brujas malas no existen, pero algo me dice que eso no es del todo cierto.

Y en la medida que aún me sienta dentro de la pesadilla, yo mismo me veré de color verde, y sentiré ¿miedo? por la bruja; pero a su vez, me sostendré con la esperanza de que finalmente la reina buena venga a mi rescate.

Sólo espero que cuando esté cerca de la Reina, no le descubra una verruga en la nariz, o que de entre sus ropas sobresalga alguna otra viscosa varita que delate un futuro que no quiero.

¿Truco o Trato?

martes, 26 de octubre de 2010

Solo un momento de Furia

Bajé las escaleras, marqué mi salida, me enchufé al reproductor de música de mi celular, levanté el volumen al máximo y seleccioné Love The Way You Lie de Rihanna & Eminen.

Estaba realmente furioso … marcando con ira cada paso.

Ni siquiera esa linda sonrisa que me regaló una linda jovencita justo antes de marcar mi salida enfrió en algo mi furia.

No puedo, o tal vez no quiero, explicar las razones … o a lo mejor ni siquiera existen.

Son muchas las cosas que no puedo explicar a estas alturas de mi vida.

Solo sé que la furia guiaba mi camino.

Hubiera dado cualquier cosa por estar en lo alto de una montaña para poder gritar hasta quedar completamente exhausto … gritar hasta quedar tendido sobre el piso, por más duro que este fuera … y llorar … llorar hasta derramar la ultima lágrima … hasta quedar completamente seco de sentimientos.

Hay ocasiones en que preferiría no sentir nada …

Es complicado luchar contra el adolescente que vive dentro de mi.

Él es más fuerte y decidido que yo … más seguro de lo que quiere, y finalmente no puedo contra sus argumentos.

Eso, definitivamente, me está atormentando.

Muchas veces forcejeamos.

En ese afán por sobrevivir, uno trata de acabar con el otro.

Sigo caminando y llego a mi paradero, lo encuentro lleno de gente y no lo puedo soportar … entonces decido seguir caminando … y es que caminar siempre ha sido una terapia para mi, una válvula de escape … un túnel que me conduce a donde yo quiera ir ... aunque ese camino y destino no estén mas que en mi imaginación.

Esa posibilidad de caminar sin rumbo –enchufado al reproductor de música- justo en el momento que ya no es de día, pero todavía no es de noche … es magia.

Muchas veces me ha salvado de la locura … otras tantas me ha conducido a ella.

Y es que -siempre yendo contra la corriente-, yo prefiero mil veces un atardecer a un amanecer … debe ser que para mí el día empieza justo a esa hora … cuando está a punto de irse para darle paso a la noche … también prefiero un invierno muy frío a mil veranos soleados ... pero sobre esto no me quiero extender, porque el incomprendido invierno se merece su propio post.

Un amanecer siempre ha significado para mi somnolencia y cansancio … o el final de una noche de copas.

Se que a mi edad ya debería haber aprendido hace rato a manejar estas emociones, pero la verdad es que no he aprendido nada.

Soy preso de mis emociones … y muchas veces pago por eso.

El problema es que otras tantas veces, también pagan los que me rodean, o los que por desdicha se cruzan en mi camino.

Bueno, finalmente terminé de caminar –es que tenía que hacerlo-, y aunque la furia no había terminado de irse, tuve que arrojarla al pavimento, porque igual tenía que subirme a un bus para enrumbarme a mi casa, pasar por una lavandería para recoger mi terno, pasar por una tienda para comprarme una camisa, y descansar … total, yo solo soy un simple mortal, no soy Michael Douglas, quien pudo tomarse todo un Dia de Furia … además, al día siguiente se casaba una entrañable amiga … pero esa es otra historia, gracias a Dios llena de amor y con un final feliz.

Que la paz sea con ustedes.

sábado, 9 de octubre de 2010

¿Crisis o Pataleta?

¿Les ha pasado que alguna vez han estado parados en la esquina de una calle sin saber dónde estaban?

Y cuando digo dónde, no me refiero a un lugar geográfico.

¿Les ha pasado alguna vez estar sentado en una mesa familiar y preguntarse quiénes son estas personas?

Y cuando digo quiénes, no me refiero a que no sepa que esas personas eran mis padres y mis hermanos, además de sobrinos y cuñados.

¿Les ha pasado alguna vez que han ido a donde no querían, no pudiendo ir a donde realmente querían ir?

Y nuevamente debo precisar que no estoy hablando de geografía.

¿Les ha pasado que un día por la mañana te levantas y te preguntas, es esto lo que quería?

Y cuando digo esto no me estoy refiriendo a nuestras cosas ni a nuestras casas.

¿Les ha pasado que alguna vez un amigo o un familiar se te acerca muy amablemente a preguntarte algo, pedirte algo, o simplemente, comentarte algo, y que tú no tienes ganas más que de gritarle que quieres estar solo? ¿o es que no lo notas en mi cara?

Y cuando digo solo, no me refiero a que uno quiera desaparecer a todo su entorno … porque uno con los años aprende que se puede caminar solo en medio de una mar de gente.

¿Les ha pasado que alguna vez alguien les ha dicho “te estoy esperando”, y tú no quieres más que enchufarte a tu reproductor de música, subirle el volumen al máximo y echarte a caminar sin rumbo alguno?.

Desde muy pequeño siempre tuve claro que “de grande” quería tener un trabajo tranquilo, casarme, un par de hijos, una casita acogedora en algún lugar alejado de la ciudad, un auto para transportarme; y ya !!! … como si la felicidad la vendieran empaquetada sobre algún estante de algún supermercado.

Definitivamente, la inocencia mal conducida no es una buena consejera.

La vida real es mucho más cruda que eso.

Darte cuenta de lo que realmente quieres es definitivamente un proceso que puede durar años, en los cuales necesariamente tienes que equivocarte y, muy probablemente, herir a algunas personas.

Darte cuenta de lo que realmente querías hacer para vivir, es muchas veces una luz que llega a ti para iluminarte haciendo algo que realmente nunca quisiste hacer.

¿Les ha pasado que alguna vez alguien les ha dicho que eres un chico lindo, cuando realmente tú querías ser un chico muy malo?

A mi últimamente se me vienen muchos cuestionamientos y no creo estar preparado para tener tantas respuestas.

Una amiga mía está próxima a dar un salto trascendental en su vida; y hace unos días la tuve frente a mi tan dubitativa, buscando respuestas, como queriendo arrancarme un “certificado de garantía” que le asegure que todo iba a irle bien.

Y yo no tenía respuestas.

Y es que no las tengo ni para mí mismo.

No sé si todo esto es una crisis personal … o una simple pataleta.

Ojalá sea lo último.

No sé si durará mucho o poco … o si alguna vez se vaya … ni siquiera puedo asegurar si es algo que llegó, o si siempre vivió conmigo.

Lo único que sé es que hoy tenía que escribir algo … y esto es lo que salió de mi.

Espero puedan disculpar el exabrupto.

Dos bellas mujeres jugando a los yaces en la sala de mi casa, y un jovencito con su guitarra, me recuerdan que soy esposo y padre … que uno de estos días debo, de una vez por todas, empujar al abismo al adolescente que aun vive dentro de mi … y que ya es hora de aterrizar.

martes, 5 de octubre de 2010

Final de Poto … perdón de Foto

Eran las siete de la noche y salía en calidad de bulto de la IE San Carlos -de Comas-, donde había cumplido con mi deber cívico en estas elecciones.

Me había levantado sobre las seis y media de la mañana, me había bañado, me había preparado un café con leche, un pan con mantequilla (nunca me inviten margarina por favor, es horrorosa, yo como mantequilla), cogí mi credencial, mi manual de instrucciones de miembro de mesa, y me enrumbé al local antes citado.

Yo tengo un extraño gusto por estas cosas.

Bueno, creo que en realidad casi todos mis gustos son algo extraños e inexplicables.

El único gusto razonable –y confesable- que tengo, se llama Elizabeth … al menos es el único gusto que ella no me puede cuestionar.

Creo que el gusto por estas cosas cívicas lo descubrí en quinto de secundaria, cuando tuve “obligatoriamente” que ir a censar en el Barrio de Leticia, en el Rímac, al lado del Cerro San Cristóbal.

No fue ningún esfuerzo para mi treparme a ese cerro y comenzar mi labor … casa por casa.

Recuerdo que ese día también terminamos algo tarde, pero a diferencia de ayer, en aquella oportunidad yo estaba enterito, sin muestra de cansancio alguno, … fresco como una lechuga.

También pues … tenía dieciseis añitos.

Bueno, ayer salía cansado del centro de votación, acompañado del Presidente de Mesa y de la Secretaria, con quienes compartí un día de mi vida.

Debo confesar que no la pasamos mal. La seriedad y parquedad inicial, finalmente dio paso al natural intercambio de preguntas.

La secretaria rompió el hielo diciendo que era enfermera; el presidente –medio cabizbajo- dijo que era obrero, y yo –mas avergonzado aún- tuve que confesar que era abogado.

También debo confesar que renegué mucho cuando al final del conteo de votos, me di con la desagradable sorpresa que Pie Grande Lulú había perdido en mi mesa.

Pero, si algo mi hígado no pudo soportar, fue la sonrisita burlona del personero de la Caperucita Recontra Roja.

Ya durante el día había odiado bastante a esos inexplicables personajes llamados PERSONEROS, porque mientras a nosotros la ONPE nos dio agua (sí … ¡¡¡ agua !!!, no gaseosa, no jugo de naranja o durazno, no chicha morada, sino ¡¡¡ agua !!!), galletas y caramelos; ah, y una barrita de Cereal Bar … ellos comían Pollo a la Brasa.

Mientras yo miraba mi desabrida bolsa blanca donde venía “mi merienda”, al mismo tiempo estaba oliendo (u olfateando con los pies en el aire, como Pedro Picapiedra) los envases de Pollo a la Brasa de esos señores, cuyo único trabajo era sentarse en una silla durante todo el día para al final –cuando uno ya estaba realmente con ganas de terminar cuanto antes el escrutinio- querer cuestionar nuestro trabajo, y hacer más larga y tediosa nuestra, ya de por si tediosa, labor cívica.

Bueno, ya fuera de los salones, en el patio del colegio, todos comentaban el triunfo de la Caperucita Recontra Roja y yo ya me sentía resignado.

Llegué a mi casa y Elizabeth estaba igualmente mortificada … aunque no sé por qué, si ella voto por Lay (¡¡Recontra May!!!).

Bueno, cuando ya estaba cerrando los ojos (no para morirme, por siaca), salió por la tele Magdalena Chu y dijo que La Caperucita Recontra Roja estaba ganando … por la mañana Aldo Mariátegui decía que la ventaja se había ampliado … a media Mañana –ya en la chamba-, mi amiga Hellencita Shanshez, harta de los comentarios de un Susanista, quien no dejaba de gritar y de jactarse de los avances de la ONPE, le dijo que se meta el último avance de la ONPE allí mismo donde Lourdes había sugerido. Entonces el susanista finalmente se quedó mudo.

Nadie podrá negar que la política en este país es divertidísima, y nos agudiza el ingenio.

Al terminar este post, ya la ONPE emitió su último reporte del día … y yo no pienso hacerle caso ni a Lourdes ni a mi amiga Hellencita Shanshez … sino que pienso utilizarlo para dormir con esperanza, quien no es una mujer, porque si no seríamos tres en la cama, y yo no creo que eso le haga gracia alguna a Elizabeth.

Bueno señores, 0,84% de los votos es lo que separa a Caperucita Recontra Roja de Pie Grande Lulú … díganme si no es una final de Potografía … porque otro termino no cabe entre estas señoras.

domingo, 3 de octubre de 2010

Alex, ¿¿por qué te fuiste??? … ¡¡ mira como la jodiste !!!

Son pasada la media noche, y tengo poco más de seis horas para acostarme y volverme a levantar para cumplir con mi deber cívico de ser miembro de mesa.

Es muy probable que de puro asado haga uso (¿o abuso?) de mi derecho de llegar hasta las ocho y media de la mañana … … total, que mas da … finalmente tengo que escoger entre La Pie Grande Lulú o La Caperucita Recontra Roja (que más se parece a la abuelita, por cierto).

Hace un buen rato ya que tuve que mandar al carajo mi voto por El Gonchi Alegría … y a pesar de pasar revista más de una vez (Huevo Duro, El Hermano del Ex Alcalde, Papa Vieja Lay y El Helicóptero), me di cuenta que una vez más tenía que usar mi voto como salvavidas.

Lima ya esta recontra jodida como para joderla más.

Hasta antes de la tacha de Alex, se veía una campaña más o menos decente y divertida.

Había una lucha electoral que discurría entre puyas conocidas.

Alex respondía alturadamente –y cínicamente por cierto- a las acusaciones de corrupción. Como ya lo dije, todo dentro de lo normal.

Pero después de que Alex se fue, la cosa fue cambiando a un tono que a lo lejos me sonaba a algo conocido.

El murmullo era similar al que suelo escuchar cuando paso por un escritorio de mi chamba rodeado por algunas compañeros de trabajo.

Yo escuchaba los noticieros a la ligera y me reía, sin darme del todo cuenta de lo que inevitablemente se veía venir.

¡¡ Terruca !!! gritó una … ¡¡ Narcotraficante !!! le respondió la otra …

Bueno, es política, me decía para mis adentros. Todo normal.

Seguía escuchando los noticieros muy a la ligera por las mañanas, mientras intentaba como sea entrar en mi ropa para irme a trabajar –previa maldecida a Castañeda por romperme todo Lima-.

Seguía escuchando los noticieros muy a ligera por las noches, mientras me quedaba dormido.

Cuando de repente se escucha un lío de un par de tías bochincheras que yo asumía eran de una nota de alguna pollada en un barrio popular … ¡¡ y no !!! … era un resumen de lo que se habían dicho las susodichas en el día de campaña terminado.

¡ Ah no Carajo !! … esto no puede ser –me dije- ¿una de estas señoras quiere administrar mi Ciudad Jardín ?? … ¡¡ Con esas palabrotas me la terminan de marchitar a la semana no más !!!.

Ya medio desconcertado … por inercia –y como quien pregunta por el piloto cuando ve que el avión se va en picada- me preguntaba … ¿y Alex?? ¿¿dónde carajos está Alex??? … y después de ubicarme nuevamente en la realidad, caía en cuenta de que Alex ya no estaba, y de que estaba atrapado en medio de estas dos ¿¿señoras???.

No me quiero ni imaginar cómo se estará removiendo en su tumba doña Ana María Fernandini de Naranjo.

Estoy convencido que si se pudiera levantar renunciaría ex post a la alcaldía, solo para que no la ligaran como antecesora de semejantes señoras.

“Que se metan la alcaldía al poto” dice una.

Ah no … yo no puedo darle mi poto, perdón, mi voto, a una señora así.

Soy una persona seria, y mi voto tiene que ser responsable.

“Perra” se le escucha decir a la otra.

¿¿Qué coooosaaa??? … y eso lo dijo la señora de mejor cuna.

Creo que ya estoy jodido.

Tengo que elegir entre poto y perra; salvo que me la quiera pegar de “integro” y vote por quien realmente quisiera votar; o sea, El Gonchi Alegría.

Pero nada de esto hubiera pasado si Alex hubiera planificado bien las cosas y, por lo tanto, hubiéramos tenido la opción de elegir sin escuchar tanta bochinchada.

¿¿Por qué te tuviste que ir Alex???

Si por lo menos estuviera viva la tía Ana María, de seguro ella las mandaría a lavarse la boca con jabón.