Ya había recuperado la respiración y, sentado en el sofá de mi sala, escuchaba con claridad la sirena de la ambulancia que llegaba para atenderme.
Nunca había sido invadido por una sensación igual, ni siquiera aquella tarde de verano de ya hace tantos años en la que el mar me arrastró doscientos metros mar adentro y yo veía con impotencia la lejana orilla; y es que, por más esfuerzo que hacía, no lograba acercarme a la playa … creo que fue gracias a mis invencibles quince años que logré mantener la calma en todo momento … y entonces, el bravísimo mar de Ventanilla no logró hundirme … menos ahogarme.
Pero aquellas noches, todo era diferente.
No eran mares embravecidos los que me envolvían; eran otras cosas que no lograba identificar con claridad las que me quitaban el aire, y me despertaban súbitamente en la madrugada.
El despertar de golpe y sentir que el aire no llega a tus pulmones es una sensación realmente aterradora.
Tratas de mantener la calma, pero el terror te coge de la garganta y te la presiona de tal forma que no puedes respirar.
Tratas de mantener la calma e intentas con la nariz … pero nada.
Sigues tratando de mantener la calma e intentas con la boca, pero igual … nada.
El aire, un compañero tan habitual a ti, de repente te abandona … y esa sensación de abandono te llena de pavor.
De repente escuchas gritos a lo lejos, pero el terror no te deja prestarles mucha atención.
De repente sientes que alguien te coge de uno de tus brazos y ves que te grita algo … pero no logras entender bien lo que te quiere decir.
De repente ves que esa persona es ella, que trata con el rostro lleno de desesperación decirte que te calmes … y entonces comienzas a sentir que el aire vuelve a ti.
Sientes como poco a poco todo se despeja y el aire vuelve a ser tu amigo.
Y en la medida que todo tu cuerpo va volviendo a la normalidad, ves como su rostro desencajado también van tornando a la calma … al alivio.
Y cuando todo ya se calmó, ella te mira y te pregunta ¿qué pasó mi amor? … y entonces vuelvo a angustiarme, vuelvo a sentir que el aire me quiere volver a dejar … porque no tengo una respuesta … porque yo también me hago la misma pregunta … y no encuentro ninguna respuesta razonable … al menos ninguna que pueda darle … a nadie …
