martes, 27 de junio de 2017

DUELO



Cuando la abuela murió todos los tíos se hicieron los tercios sobre el lugar donde la iban a velar … el tío no quiso dar su depa en San Borja, y la tía tampoco quiso dar su casota en Miraflores … entonces la velaron en mi casa paterna  … en San Martín de Porres.

Fue raro como el cajón de alguien que nadie conocía en mi barrio salió de la casa donde yo había vivido el último tramo de mi soltería … una casa que por cierto la abuela nunca pisó en vida … no porque no nos visitara, sino porque era una casa que se arrendó en el último tramo de su vida ... ella pasó sus últimos meses entre su cama en Breña y la cama de la clínica donde murió.

La abuela era arequipeña y era una mierda cuando quería ironizar … creo que eso lo heredamos de ella … ojalá esté descansando en paz.

No sentí nada cuando la abuela murió … no era muy cercano a ella … ella tenía sus nietos preferidos, y creo que yo no era uno de ellos … y la verdad nunca me importó mucho.

Cuando el abuelo murió si me afectó algo, pero creo que mas que nada porque tenía un sentimiento de culpa … y es que me peleé con él y nunca nos reconciliamos (… ¿ quién es tan huevón con para pelarse con su abuelo ??? … aunque ahora que lo pienso bien, la historia oficial de la familia cuenta que él no era mi abuelo, pero el parecido físico me dice que sí lo era … Bueno, lo cierto es que el abuelo y la abuela ya se murieron y parece un poco tarde como para pedirles cuentas por sobre como hicieron mierda el árbol genealógico de la familia).

Cuando la hermana mayor de mi padre murió yo decidí sin la menor duda no ir, ni al velorio ni al entierro … con ella si tenía motivos más que de sobra como para que me importe un carajo el acontecimiento … claro que tuve que lidiar con los reproches de mi padre y el de uno de mis primos … yo expuse mis motivos y por supuesto que no los entendieron … tampoco me importó mucho.

Nadie mas -“importante”- ha muerto en la familia … entonces, la verdad, no se lo que es sentir duelo por una muerte … ¡ No !!! ¡ un momentito ! … si, yo si he sentido dos pérdidas: las de Mary Jane y Filomeno … dos hamsters que llegaron a casa y que, cada quien en su momento, tuve que enterrar con mis propias manos en medio de las lágrimas de mis hijos.

Hoy no ha muerto nadie, pero la verdad me siento tan triste y tan encabronadamente enfurecido conmigo mismo, que definitivamente siento que una parte de mí ha muerto, y la otra parte que queda con vida quisiera acabarla yo mismo.

Mañana despertaré, y de seguro seguiré caminando ... pero también es seguro que mi andar no será el mismo.

Me declaro en duelo.


lunes, 5 de junio de 2017

Temblor


Sonó la sirena a las diez en punto y todos nos pusimos de pie.
Había que esperar a que dejara de sonar para poder salir.
El sonido se apagó y entonces todos nos enrumbamos por las salidas ya señalizadas … y que todos conocemos de memoria.
Y de nuevo esa sensación … esa maldita sensación que nunca termina de irse … la sensación de ir caminando en absoluta soledad en medio de un mar de gente … gente que se va saludando en el camino … que se miran y sonríen … que se gastan bromas de todo tipo … todos felices, como si fueran escolares saliendo al recreo, sin importarles un carajo que es un simulacro de sismo (… y tal vez con toda la razón del mundo … porque a la hora del verdadero sismo, de seguro saldrán gritando, corriendo y atropellando a sus amigos y enemigos … sin acordarse para nada de todo lo que les dijeron de cómo actuar en casos de sismo … sin respetar las salidas predeterminadas ni escuchar a los brigadistas … bueno, si es que estos mantienen la calma en un verdadero sismo).
Tal vez por eso, y creo que de una forma inconsciente, yo casi a diario he empezado a hacer mi propio simulacro.
Como ya lo saben, a la salida del trabajo hago una caminata hasta la Estación Javier Prado del Metropolitano … y, de un tiempo a esta parte, cuando llego a la vía expresa, antes de ingresar a la estación, me detengo en pleno puente peatonal, acomodo mi mochila y mi reproductor de música … me recuesto sobre la baranda, miro hacia el norte, aspiro una buena bocanada de aire y detengo mi respiración, observo el frenético marchar de los autos allí abajo … y empiezo a sentir …
… la verdad es que busco desconectar mi cuerpo lo más posible del frenesí de la gente que pasa frente a mi … solo para experimentar ese extraño placer de sentir como tiembla el puente con el paso de los cientos de autos debajo él … sé que si me concentro bien, voy a sentir a plenitud ese temblor tan placentero debajo de mis pies … luego exhalo …
… y es que ese temblor que busco, es el que puedo manejar …
… los otros … esos que ocurren dentro de mí, y que probablemente sean provocados por mí mismo … esos son los que nunca puedo manejar … estoy trabajando en eso … ahora con ayuda …
Lo cierto es que hoy hubo un gran temblor en Piura, y el miércoles pasado hubo un simulacro de sismo a nivel nacional … y si aquí hubiera un gran sismo o un terremoto, de esos que nadie puede predecir pero que después si se pueden medir, yo ya estoy preparado … me pegaré a alguna columna de mi quinto piso “y veré pasar la estampida” … para el otro, para el que ocurrirá dentro de mi, sigo preparándome … porque de que habrá un gran temblor, lo habrá … de eso ya estoy completamente seguro.