Nadie la llama … simplemente llega y se instala.
Es como si alguien llegara e hiciera un clic en mi.
O tal vez yo mismo presiono algún interruptor de mi paz y alegría para darle paso a su llegada.
De un momento a otro aparece un detonante y ella llega y me invade … recorre todo mi ser … todas mis fibras … toca mi alma … y difícilmente quiere irse … llega para apoderarse completamente de mi … a pesar de ofrecer resistencia ella no me suelta … o a lo mejor eso no es cierto, y yo creo ofrecer resistencia, pero en realidad soy yo quien me aferro a ella y no quiero dejarla ir … porque siempre vivió en mí, y se convirtió en mi verdadera mejor amiga.
Entonces busco en mi reproductor de música la canción más triste … esa que haga el ambiente propicio para los dos … para que ella no se vaya y se siente ya no a mi lado, sino frente a mi … para poder apreciarla en todo su esplendor … en toda su inmensa belleza … para poder mirarla a los ojos y decirle que no se vaya … que si se va yo moriría, aunque su presencia igual me está matando.
Buenos días melancolía … espero tengas un buen día.

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