sábado, 12 de noviembre de 2016

I Cry ... (and a nasty woman) (*)


Dicen que los hombres no lloran.

¡ Me importa un carajo ! … yo lloro.

La verdad es que siempre lo he hecho … ocurre que antes me escondía por el qué dirán, pero ahora solo me escondo cuando yo mismo no quiero que me vean … porque a veces siento la necesidad de llorar en soledad … de llorar "mi soledad" …

… pero a veces no …

… una canción me hace llorar … una escena de una película me hace llorar … una publicidad que apunta a mi corazón me hace llorar … un párrafo de algún libro me hace llorar … un recuerdo me hace llorar …

… si me hieres, también lloro …

… la culpa me hace llorar …

… mi autodiagnosticada depresión me hace llorar … (*)

… lo que si me queda claro es que el miedo no me hace llorar … el miedo me paraliza … lo que no se si es peor … estoy trabajando en eso ...

… una bronca que me importa me llena de angustia … nunca me deja tranquilo … después de eso yo no puedo seguir caminando por la vida como si nada hubiera pasado … después de una bronca que me importa yo no puedo seguir con mi vida … y entonces tengo que llorar … y no por eso soy débil o un perdedor … simplemente soy sensible … y cada día que pasa lo soy más … y no tengo porque avergonzarme de eso … porque mi sensibilidad no solo me hace llorar … también me hace escribir … también me hace crear … también me hace soñar … también me permite volar … adonde yo quiera … a donde nadie me pueda alcanzar … a un lugar en donde nadie me puede juzgar …

Mi llanto me ha tomado por sorpresa, y en los lugares más inapropiados … solo o acompañado ... sentado frente a mi escritorio … frente a mis hijos … viajando en un bus … en un restaurante … o frente al televisor, robándome la posibilidad de disfrutar de la última y electrizante victoria de nuestra selección frente a Paraguay (... mientras todos eran felices ...) ...

... recuerdo haberme sentado a llorar por el final de algún amor adolescente (casi púber) en una de las puertas de una gran iglesia ...

... recuerdo haber salido a las afueras de San Marcos para llorar -pegado a sus muros- por alguna traición amical ... no siempre se llora por amor ...

... otras veces he llorado caminando ... así, "de la nada" … como si estuviera lleno de lágrimas y hubiera que eliminar algunas para ganar algo de espacio ...

… las palabras de Chicho aun son capaces de hacerme llorar …

Mi llanto también me ha despertado en medio de la noche … aparentemente de la nada, pero siempre por una buena razón … y desconsoladamente … y entonces comienzan las preguntas … esas que ya no quieres responder, porque ya no tiene sentido hacerlo, porque tú también te preguntas ¿ realmente, por qué ? …

... ahora me queda claro que no tengo por que sentir vergüenza, y poco me importa lo que el resto piense … total, si rostros más famosos y más poderosos que yo son capaces de quebrarse en llanto ¿ por qué yo no ? …

... si medio país llora por el presidente que han elegido ¿ por qué yo no ? ...



… si algunos de mis cantantes favoritos también cantan que lloran ¿ por qué yo no ? …

... esa, creo, es la razón por la que en uno de mis bolsillos, y dentro de mi mochila, nunca falta un pañuelo blanco ... para enjugar las lagrimas ... para recordarme sobre la paz ... esa que nunca dejaré de buscar ...


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(*)

(… pobre mujer esa tal Keiko, quien envanecida por un poder que ni siquiera ella misma ha construido, sino que mas bien ha heredado de su encarcelado padre, se atreve a decir que la depresión y el llanto es de perdedores ¿acaso no es ella quien ha perdido ya dos elecciones, y que si compitiera en primarias con su hermano para postular a las próximas, de seguro también las pierde?)

(… pobre mujer esa tal Keiko, quien llena de ignorancia se atreve a opinar sobre temas de los que no sabe absolutamente nada, ofendiendo a millones de peruanos que sufren de depresión y que de débiles o perdedores no tienen absolutamente nada … porque día tras día se levantan a trabajar para ganarse cada uno de los soles que cobran por su esfuerzo … claro que de eso, ella tampoco sabe absolutamente nada).


(… de verdad que sus palabras me enervan y solo hacen que se me provoque no dejar de verla jamás … de verla siempre en campaña … for ever and ever …)



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