Son pasada la media noche, y tengo poco más de seis horas para acostarme y volverme a levantar para cumplir con mi deber cívico de ser miembro de mesa.
Es muy probable que de puro asado haga uso (¿o abuso?) de mi derecho de llegar hasta las ocho y media de la mañana … … total, que mas da … finalmente tengo que escoger entre La Pie Grande Lulú o La Caperucita Recontra Roja (que más se parece a la abuelita, por cierto).
Hace un buen rato ya que tuve que mandar al carajo mi voto por El Gonchi Alegría … y a pesar de pasar revista más de una vez (Huevo Duro, El Hermano del Ex Alcalde, Papa Vieja Lay y El Helicóptero), me di cuenta que una vez más tenía que usar mi voto como salvavidas.
Lima ya esta recontra jodida como para joderla más.
Hasta antes de la tacha de Alex, se veía una campaña más o menos decente y divertida.
Había una lucha electoral que discurría entre puyas conocidas.
Alex respondía alturadamente –y cínicamente por cierto- a las acusaciones de corrupción. Como ya lo dije, todo dentro de lo normal.
Pero después de que Alex se fue, la cosa fue cambiando a un tono que a lo lejos me sonaba a algo conocido.
El murmullo era similar al que suelo escuchar cuando paso por un escritorio de mi chamba rodeado por algunas compañeros de trabajo.
Yo escuchaba los noticieros a la ligera y me reía, sin darme del todo cuenta de lo que inevitablemente se veía venir.
¡¡ Terruca !!! gritó una … ¡¡ Narcotraficante !!! le respondió la otra …
Bueno, es política, me decía para mis adentros. Todo normal.
Seguía escuchando los noticieros muy a la ligera por las mañanas, mientras intentaba como sea entrar en mi ropa para irme a trabajar –previa maldecida a Castañeda por romperme todo Lima-.
Seguía escuchando los noticieros muy a ligera por las noches, mientras me quedaba dormido.
Cuando de repente se escucha un lío de un par de tías bochincheras que yo asumía eran de una nota de alguna pollada en un barrio popular … ¡¡ y no !!! … era un resumen de lo que se habían dicho las susodichas en el día de campaña terminado.
¡ Ah no Carajo !! … esto no puede ser –me dije- ¿una de estas señoras quiere administrar mi Ciudad Jardín ?? … ¡¡ Con esas palabrotas me la terminan de marchitar a la semana no más !!!.
Ya medio desconcertado … por inercia –y como quien pregunta por el piloto cuando ve que el avión se va en picada- me preguntaba … ¿y Alex?? ¿¿dónde carajos está Alex??? … y después de ubicarme nuevamente en la realidad, caía en cuenta de que Alex ya no estaba, y de que estaba atrapado en medio de estas dos ¿¿señoras???.
No me quiero ni imaginar cómo se estará removiendo en su tumba doña Ana María Fernandini de Naranjo.
Estoy convencido que si se pudiera levantar renunciaría ex post a la alcaldía, solo para que no la ligaran como antecesora de semejantes señoras.
“Que se metan la alcaldía al poto” dice una.
Ah no … yo no puedo darle mi poto, perdón, mi voto, a una señora así.
Soy una persona seria, y mi voto tiene que ser responsable.
“Perra” se le escucha decir a la otra.
¿¿Qué coooosaaa??? … y eso lo dijo la señora de mejor cuna.
Creo que ya estoy jodido.
Tengo que elegir entre poto y perra; salvo que me la quiera pegar de “integro” y vote por quien realmente quisiera votar; o sea, El Gonchi Alegría.
Pero nada de esto hubiera pasado si Alex hubiera planificado bien las cosas y, por lo tanto, hubiéramos tenido la opción de elegir sin escuchar tanta bochinchada.
¿¿Por qué te tuviste que ir Alex???
Si por lo menos estuviera viva la tía Ana María, de seguro ella las mandaría a lavarse la boca con jabón.
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