miércoles, 8 de febrero de 2017

PENSADERO



Aquella tarde ni la buena de Meredith Grey ni sus amigos podían ayudarme a huir de mi mismo (… y de mis pensamientos) … eran pasadas las seis de la tarde y entre el cansancio de las cosas de la casa y la modorra que me produce este insoportable calor, intenté dormir … pero no puede …

La verdad es que nunca he podido lidiar con la siesta de las tardes … desde que tengo uso de razón, las siestas de la tarde solo me producen una sola cosa: culpa ( ¡ la maldita culpa otra vez !!!) …

.. ya adulto he tratado de hurgar en mis recuerdos sobre el porqué me siento culpable por tomar una siesta en las tardes y no logro encontrar nada claro … algún día …

Lo cierto es que como no podía dormir decidí salir …

… en estos días de vacaciones sin viaje a la vista (… algún día Lagunita de Paca, algún día …) y sin caminata diaria, siento que mis pensamientos me acorralan y me convierten en su prisionero … es así que me enfundé en un polo sin mangas, pantalones cortos, medias tobilleras, zapatillas … bajé las escaleras, limpié la bicicleta … prendí mi reproductor de música … y listo …

… subí a la volada a mi bicicleta … como a mi me gusta hacerlo … salí de mi calle buscando la avenida El Retablo y una vez en ella ajuste los cambios para sentir la fuerza de la pedaleada …

… recorrí toda la avenida en sus dos kilómetros de extensión … dos kilómetros sintiendo el esfuerzo de pedalear en subida … dos kilómetros de esfuerzo físico que solo me recordaban que las cosas nunca fueron fáciles …

… nunca nada es fácil para un adolescente tímido, introvertido y malhumorado …

… nunca nada es fácil para un hombre maduro que sigue soñando como un niño …

Esta ya es mi quinta noche que le doy tres vueltas a la avenida Retablo … empiezo sobre las siete de la noche y estoy de regreso sobre las ocho y treinta … bañado en sudor y con el trasero y las palmas de las manos completamente adoloridas … pero de alguna forma liberado … esa sensación de sentir como a lo largo de doce kilometros y a toda la velocidad posible cortas el viento con tu cuerpo es realmente liberadora … nunca dejando de lidiar con mis pensamientos …

… yo manejo sin protección alguna y conectado a la música (… no podría hacerlo de otra forma, lo siento, no puedo) … entonces prácticamente manejo solo con la vista, y un poco de intuición … sintiendo como los autos pasan cerca mío (… algunos muy, pero muy cerca de mi …) … y curiosamente no siento miedo … como sí lo sentía en mis clases de manejo …

¿alguien me puede explicar como estando completamente expuesto el miedo desaparece por completo?

… es más, hace dos noche lloviznó y la sensación fue realmente adrenalítica … estaba manejando prácticamente a ciegas … nunca dejando de lidiar con mis pensamientos …

… de alguna forma, en estos días, salir en bicicleta por la noches se ha convertido en una forma de arrancarme los pensamientos …


… y este blog se ha convertido en mi pensadero …



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