viernes, 15 de julio de 2016

Por siempre Novato



Sentado frente al volante mis sueños no se hicieron realidad.

Me imagino que es porque a los 51 no es lo mismo que a los 18, o que a los 21, o que a los 25.

Acostumbrado a tener todo a lo que a mi me concierne bajo control, me frustra aceptar que no puedo tener un auto bajo mi control.

Timón, embrague, caja de cambios, acelerador, freno, luces direccionales, espejos laterales, peatones imprudentes, mototaxis que se me cruzan, autos y camiones mal estacionados -invadiendo mi carril-, y el resto de conductores que pareciera que estuvieran a la expectativa del más mínimo error para botar todas sus frustraciones son demasiado para mí.

Definitivamente no es nada de lo que soñé … y no es toy haciendo ninguna metáfora … soy de los que sueñan muchas cosas … de verdad.

En muchas ocasiones soñé que conducía un auto … y en esos sueños para nada fue algo difícil … no sentí el estrés que he sentido en estas mis tres primeras clases … no sentí miedo … no sentí frustración …

En mis sueños todo fue satisfacción … y cuando despertaba me decía para mis adentros ya ves Walter, no hay porque preocuparse por el aprender, solo tienes que preocuparte de comprar el auto … pobre tonto, ingenuo charlatán …

Sin embargo, por encima de todas estas sensaciones me quedo con una que me hace seguir adelante … y no es mi amor propio, porque cuando eres un novato en la conducción, eso te lo tienes que guardar … bien guardadito …

Mañana es mi cuarta clase, y estaré allí puntual … y es que cada vez que me pongo frente al volante también siento algo que nunca antes había sentido … ¿nunca? … es una sensación completamente nueva para mi … ¿nueva? … si, todos me podrán decir que claro que es algo nuevo, porque nunca he conducido un auto, sin embargo creo que la sensación va más allá de eso …

Cuando en mi primera clase pisé el embrague a fondo y puse primera para después soltar el embrague suavemente, sentí no solo que el auto avanzaba -lo cual de por sí era una nueva sensación para mí- … sino que también sentí que la adrenalina se apoderaba de todo mi cuerpo … y en ese preciso momento mi cuerpo sintió que se retrotraía en el tiempo … mi cuerpo recordó algo … entonces le pregunto a mi cerebro ¿qué? … ¿cuándo? … ¿dónde? …

Y mientras iba ¡ a 10/h !!! rebuscaba en mis recuerdos … pero nada …

Entonces seguí conduciendo, siempre tratando de estar atento a todo … a las indicaciones del instructor y a todo lo que acontecía a mi alrededor … con todos mis sentidos en total alerta, tratando de no perderme ningún detalle … tratando no solo de aprovechar al máximo la clase sino de llegar al recuerdo que estaba buscando …


Y cuando bajé del auto, abrumado por un sinfín de sensaciones, cual acto de magia, mi mente recordó … y mi cuerpo nuevamente se llenó de adrenalina, al igual que en aquel lejanísimo día en el que aun siendo un incipiente púber, dí mi primer beso … un beso torpe, ingenuo y lleno de miedo, pero también lleno de ganas … como estas que tengo por aprender a conducir ... a pesar de la torpeza, ingenuidad y miedo que me invaden cuando voy a cada una de mis clases …

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