sábado, 5 de septiembre de 2009

El Menor

Aún no me había recuperado de que el papá de Mónica me haya arruinado la fiesta de promoción no dándole permiso para que sea mi pareja, cuando mi viejo me dijo -ya en la fiesta- “parate allí para tomarte una foto”.

Alli
era en medio del salón de baile, que ya estaba lleno en todos sus alrededores, y estaba lleno de gente que eran mis patas de promo, algunos solos, otros solo con sus parejas, y otros tantos -como yo- acompañado de una tropa familiar.

Fue un momento muy bochornoso, porque finalmente me paré allí, tomado del brazo de mi pareja sustituta, que era la hermana de una ex enamorada -esa es una de las maldades que en algún momento de mi vida tendré que pagar, porque mi ex si que me odió por eso- para que me tomen la dichosa foto; foto que aun guardo y que me hace sentir -cada vez que la veo- de los mas ridículo.

No guardo bonitos recuerdos de esa fiesta. No fui con quien quería ir. Fui con alguien que no me provocaba nada -eso es mas o menos como ir con tu hermana, aunque creo que esto ultimo es peor, con el perdón de mis hermanas-.

La chica de mi promo que me gustaba se esforzó por ignorarme completamente durante toda la fiesta (también guardo una foto que da fe de esto). Y, finalmente, fui acompañado por un batallón, que ni siquiera yo comandaba.

A ver, contemos: mis viejos, mis hermanos -que eran cuatro en ese momento-, los viejos de mi pareja, su hermana -¡¡¡ que era mi ex !!!- y, bueno, mi pareja, la gran Bivi, si con B, -que aunque no era la Rivasplata, ni nada parecido, era chévere, pero nada mas; no estaba en mis planes iniciales; aunque en mi defensa creo recordar que le expliqué claramente la situación (¡¡¡ sabes, me plantó mi pareja ¿¿quieres ser mi pareja??? !!! ¡¡¡ que bestia fui !!).

Espero que si ella llega a leer esto algún día me sepa entender, y sobre todo perdonar ... aunque yo tampoco sea Roberto Martínez ni Omar Macchi (¿así se escribe???).

¡¡¡ ¿ Nueve personas aparte de Bivi ??? !!!! ¿ que era eso ??? ¿ una corte ??? ¿ y yo quién era ??? ¿ el Príncipe Plantado ???

Lo peor de todo es que no recuerdo haber bailado con ella una sola pieza, y si lo hice, fue tan "relevante" en mi vida que lo olvidé a los pocos segundos; es mas, ni siquiera recuerdo quien la acompañó el resto de la fiesta -debe haber sido mi hermano-, menos me acuerdo haberme despedido de ella.

Mirando en retrospectiva, me reafirmo en que me porté como una bestia con ella … solo espero que a ella, todo esto, le haya sido tan indiferente, como para importarle un bledo, solo así me sentiré mejor.

Bueno, ahora sé que solo hay un recuerdo que vale la pena rescatar de esa fiesta. Aquella noche me enteré de que iba a tener otro hermano … ¡¡¡ y ya éramos cinco !!!.

Mi viejita creo que tenía 41 años cuando se aventuró a tener su sexto hijo, claro que hasta ahora sigue pagando la cuenta (y no me refiero solo al dinero).

Si mal no recuerdo, yo tenía 17 años cuando este nuevo hermanito llegó a nuestro mundo; y lo ví crecer hasta los 14 mas o menos. Ocurre que me casé y me fuí; así de simple; la ley de la vida le dicen.

De allí le perdí el rastro, si bien lo veía cada vez que visitaba mi casa, ya no estaba al tanto de él. Mis propias obligaciones me fueron absorviendo y envolviendo en mi nuevo mundo.

Ahora lo veo, y es como un extraño. Es mi hermano, siento que lo quiero, es mi sangre, pero no se parece para nada al chiquillo de 14 años que yo dejé cuando me fui de casa. Ya es un hombre -bordea los 27-, y ese eslabón de tiempo que yo mismo construí con mi indiferencia ahora me pasa la factura; me cuesta comunicarme con él.

La relación con mis otros cuatro hermanos es mas simple, mas cercana, crecí con ellos; algunos me llevaron al colegio y yo llevé a otros; ahora estamos mas viejos, pero seguimos siendo los mismos, pero con el menor es diferente, al menos para mí, porque yo si me fui de casa y ya no conviví con él, ni con su logros, ni con sus caídas. Y no sé porque extraña razón eso me hace sentir mal.

Se que se está esforzando por salir adelante, se que muchas veces es incomprendido -él también tiene que pagar, aunque sin culpa alguna, la brecha generacional que lo separa del resto- y también se, que de una forma u otra, va a lograr sus objetivos. Es uno de los nuestros.

No sé si alguna vez logre hablar su idioma, no se si alguna vez logre establecer una comunicación real y constante -ahora tengo un hijo que tiene la edad que él tenía cuando “lo dejé”, no se que me va a deparar el destino respecto de él.

Lo único que sé es que todos esos recuerdos de su niñez, cuando seguro alguna vez lo he cuidado de bebé, cuando lo llevaba y lo recogía del Santísima Trinidad, cuando lo veía imitar a los Transformers, cuando se creía el Hombre Araña; quisiera que tengan una continuidad.

No sé si alguna vez me recupere de lo que me hizo el papá de Mónica. No se si el llanto de ella al momento de decirme que no iba a acompañarme se proyectó a la noche misma de la fiesta. A ella también le perdí el rastro hace muchos años, y de mala forma.

Pero si se que espero, que alguna vez mi camino y el de mi hermano se reencuentren, pero de forma natural, que es la única forma que me garantizará que será una relación sostenible.

Solo el paso de más años puede hacer eso. Ahora que es un adulto y tiene que vivir su propia vida, solo su adultez madura lo puede traer de regreso ... o tal vez no.

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