El último sábado fuí -a mis 44- a esa fiesta que nunca disfruté en mi juventud ochentera. Mi esposa considera que es una exgeración esta afirmación, pero la verdad es que si, me divertí de lo lindo ... bailé, canté, grité, y hasta vociferé en ese inglés que no sé ... ¡¡¡ como nunca !!!.
Eduardo, mi amigo, que cumplía 45, se volvió loco -palabras textuales de su esposa- y armó su tono ochentero ... Toldeó su azotea, hizo poner sus luces de colores -cortadora incluída-, y contrató una banda para que toquen su amado Rock de los 80. Salí a las 4 de la mañana, exhausto y felíz. Mi esposa me comentaba desconcertada "¡¡ te sabías todas las letras !!!", y si pues, recien caigo en cuenta de cuan amante de esa época dorada soy.
Pero como no todos pueden ser felíces en este mundo, por lo menos no todos al mismo tiempo, yo veía a mi grupo de amigos con las caras largas ... los susodichos son full Gurpo 5, y estaban que sufrían como nunca, por mas que en arrebatos de solidaridad yo gritaba entre canción y canción ¡¡ Bareto !!! a ver si los chiquillos se animaban a tocarse ya se ha muerto mi abuelo o muchacho provinciano ... pero nada ... una pena por ellos ...
Bueno, esa fiesta no solo me alegró el fín de semana, sino que me ha devuelto por este blog que tenía olvidado, para poder contarles algo ...y esa es la única razón por la que merece ser publicada esta nota ... hasta siempre ...
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