Bajé las escaleras, marqué mi salida, me enchufé al reproductor de música de mi celular, levanté el volumen al máximo y seleccioné Love The Way You Lie de Rihanna & Eminen.
Estaba realmente furioso … marcando con ira cada paso.
Ni siquiera esa linda sonrisa que me regaló una linda jovencita justo antes de marcar mi salida enfrió en algo mi furia.
No puedo, o tal vez no quiero, explicar las razones … o a lo mejor ni siquiera existen.
Son muchas las cosas que no puedo explicar a estas alturas de mi vida.
Solo sé que la furia guiaba mi camino.
Hubiera dado cualquier cosa por estar en lo alto de una montaña para poder gritar hasta quedar completamente exhausto … gritar hasta quedar tendido sobre el piso, por más duro que este fuera … y llorar … llorar hasta derramar la ultima lágrima … hasta quedar completamente seco de sentimientos.
Hay ocasiones en que preferiría no sentir nada …
Es complicado luchar contra el adolescente que vive dentro de mi.
Él es más fuerte y decidido que yo … más seguro de lo que quiere, y finalmente no puedo contra sus argumentos.
Eso, definitivamente, me está atormentando.
Muchas veces forcejeamos.
En ese afán por sobrevivir, uno trata de acabar con el otro.
Sigo caminando y llego a mi paradero, lo encuentro lleno de gente y no lo puedo soportar … entonces decido seguir caminando … y es que caminar siempre ha sido una terapia para mi, una válvula de escape … un túnel que me conduce a donde yo quiera ir ... aunque ese camino y destino no estén mas que en mi imaginación.
Esa posibilidad de caminar sin rumbo –enchufado al reproductor de música- justo en el momento que ya no es de día, pero todavía no es de noche … es magia.
Muchas veces me ha salvado de la locura … otras tantas me ha conducido a ella.
Y es que -siempre yendo contra la corriente-, yo prefiero mil veces un atardecer a un amanecer … debe ser que para mí el día empieza justo a esa hora … cuando está a punto de irse para darle paso a la noche … también prefiero un invierno muy frío a mil veranos soleados ... pero sobre esto no me quiero extender, porque el incomprendido invierno se merece su propio post.
Un amanecer siempre ha significado para mi somnolencia y cansancio … o el final de una noche de copas.
Se que a mi edad ya debería haber aprendido hace rato a manejar estas emociones, pero la verdad es que no he aprendido nada.
Soy preso de mis emociones … y muchas veces pago por eso.
El problema es que otras tantas veces, también pagan los que me rodean, o los que por desdicha se cruzan en mi camino.
Bueno, finalmente terminé de caminar –es que tenía que hacerlo-, y aunque la furia no había terminado de irse, tuve que arrojarla al pavimento, porque igual tenía que subirme a un bus para enrumbarme a mi casa, pasar por una lavandería para recoger mi terno, pasar por una tienda para comprarme una camisa, y descansar … total, yo solo soy un simple mortal, no soy Michael Douglas, quien pudo tomarse todo un Dia de Furia … además, al día siguiente se casaba una entrañable amiga … pero esa es otra historia, gracias a Dios llena de amor y con un final feliz.
Que la paz sea con ustedes.
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