Uno de los más dulces recuerdos que tengo de la niñez de Diego -mi hijo- es el de su inocencia hasta para insultar cuando se defendía de los ataques de algún compañero del nido, nada inusuales en esta etapa de nuestras vidas.
Todavía recuerdo con claridad como Diego se defendía de los ataques de Marcelo -un mozuelo de largos y rizados cabellos- con un sonoro e inocente “calla cabeza de lechuga”.
Dentro de su inocente infancia, esa era la forma mas agresiva que tenía Diego para atacar a su oponente.
Viendo el segundo debate presidencial, me reafirmo en la inocencia de PPK en política.
Nadie discute la formación profesional y técnica de PPK, además de su gran experiencia. Sin duda alguna es un tipo que a estas alturas de su vida no tiene nada que perder, y bien podría retirarse ya a sus cuarteles de invierno, pero ha decidido incursionar en política … y quiere ser presidente. Y, creo, tiene credenciales de sobra para serlo.
Pero no es político … y se nota.
Le cuesta mucho estar a la altura de la burla y la sorna de la señora Fujimori.
Le cuesta responder con las mismas armas, y es que mas que politico es un tecnócrata, lo cual no es malo, pero termina siendo un handicap en una campaña electoral como esta, donde termina definiendo con la risita burlona de Keiko.
Por eso, cuando veo a Keiko y su risita burlona -heredada de su padre- atacando a PPK, y vanagloriándose de no haber trabajado en nada en veinte años, porque se viene dedicando solo a la política (¿uno se puede sentir orgulloso de eso????), y no puedo ver una reacción a la altura por parte de PPK, mi siempre ligera imaginación vuela y me recrea a un PPK, ya harto de los ataques burlones de Keiko gritándole a boca de jarro “... ¡ ya callate, Keiko cabeza de lechuga !!!”.


