domingo, 29 de mayo de 2016

¡ Keiko Cabeza de Lechuga !!!



Uno de los más dulces recuerdos que tengo de la niñez de Diego -mi hijo- es el de su inocencia hasta para insultar cuando se defendía de los ataques de algún compañero del nido, nada inusuales en esta etapa de nuestras vidas.

Todavía recuerdo con claridad como Diego se defendía de los ataques de Marcelo -un mozuelo de largos y rizados cabellos- con un sonoro e inocente “calla cabeza de lechuga”.

Dentro de su inocente infancia, esa era la forma mas agresiva que tenía Diego para atacar a su oponente.
  
Viendo el segundo debate presidencial, me reafirmo en la inocencia de PPK en política.

Nadie discute la formación profesional y técnica de PPK, además de su gran experiencia. Sin duda alguna es un tipo que a estas alturas de su vida no tiene nada que perder, y bien podría retirarse ya a sus cuarteles de invierno, pero ha decidido incursionar en política … y quiere ser presidente. Y, creo, tiene credenciales de sobra para serlo.

Pero no es político … y se nota.

Le cuesta mucho estar a la altura de la burla y la sorna de la señora Fujimori.

Le cuesta responder con las mismas armas, y es que mas que politico es un tecnócrata, lo cual no es malo, pero termina siendo un handicap en una campaña electoral como esta, donde termina definiendo con la risita burlona de Keiko.


Por eso, cuando veo a Keiko y su risita burlona -heredada de su padre- atacando a PPK, y vanagloriándose de no haber trabajado en nada en veinte años, porque se viene dedicando solo a la política (¿uno se puede sentir orgulloso de eso????), y no puedo ver una reacción a la altura por parte de PPK, mi siempre ligera imaginación vuela y me recrea a un PPK, ya harto de los ataques burlones de Keiko gritándole a boca de jarro “... ¡ ya callate, Keiko cabeza de lechuga !!!”.

domingo, 22 de mayo de 2016

En el Barrio (… en mi Barrio)



Ya sentado en mi butaca limanorteña del Plaza Norte, después de haber sorteado el trafico del mal, finalmente iba a hacer realidad un pequeño sueño.

Ya no importaba el estrés del tráfico que finalmente quedó atrás.

Tampoco importaba que me haya perdido el inicio de la obra.

Menos me importó la señora malcriada que no quería moverse de la butaca que yo había comprado para ver el musical.

Finalmente estaba sentado en esa butaca para ver actuar en vivo a Ebelin Ortiz.

Ya me la había perdido hace un tiempo en una obra en el Vargas Llosa de la Biblioteca Nacional.

Algunos del reparto ya son viejos conocidos.

La gracia de Andrés Salas ya la conocía de un par de obras anteriores.

Las virtudes de Gisela Ponce de León ya habían sido de mi deleite, tanto para actuar como para cantar (además de encantar).

A Elena Romero la conozco desde “Maruja en el Infierno" (aunque eso fue cine), y ya la había visto en vivo en “El Chico de Oz”; donde también vi a Anahí de Cárdenas (realmente muy desfachatada y graciosa en su papel de Carla).

Verónica Alvarez, quien interpretó a Vanessa, se robó un pedazo del corazón de mi hijo.

Pero para mi lo nuevo era Ebelin, a quien quería ver en vivo desde hace mucho.

Y aunque no es una gran cantante, me demostró que a estas alturas de su vida, ya tiene la cancha suficiente para poder sortear cualquier pequeña limitación … ¡ ya quiero verla en Mamma Mía !!!.

La obra en si, se desarrolla en un barrio mayoritariamente latino de Nueva York.

En la misma se mezclan los anhelos de hasta tres generaciones por alcanzar el ansiado sueño americano; y en medio de diálogos, canciones y coreografías -muchas de ellas acrobáticas-, dan rienda suelta de sus alegrías, tristezas, algarabía y hasta de sus frustraciones, las mismas que van experimentando los personaje en la medida que se va desarrollando la obra.

No quiero dar detalles de la historia porque cada uno debe descubrirla personalmente, y vivir su propia experiencia; aunque si diré que me encantó el final de la misma, porque fue un final feliz, un final donde triunfa el amor por encima de los anhelos materiales de las personas; y es que el amor es lo mas importante en esta vida, y si ya me conoces, sabrás lo que pienso al respecto … ¡ solo el amor salvará al mundo !!!





PD No soy un experto, pero creo que ese teatro necesita un ajuste en su acústica.