martes, 11 de mayo de 2010

¿ Madres ??? ¡¡¡ Las Palomas !!! ... un pequeño antihomenaje que será mas digerible después del Día de la Madre

Una discusión con mi madre (que me dolió mucho, y asumo que a ella le dolió aun mucho más) me llevó hace unos meses a repensar sobre el dulce y espinoso tema de las madres; y, en ese entonces, cuando iba en un taxi hacia la chamba, ví una paloma parada sobre un poste de alumbrado público; e inmediatamente me acordé de algo que no había visto nunca.

El verano antepasado, gracias a los ventanales que hay en el edificio donde trabajo, pude ser testigo de como un palomo (¿¿ así se escribirá ???) preparaba un nido sobre el gran cubo del aire acondicionado que sobresalía a los ventanales. Con una paciencia solo comparable a la mía -cuando desengrapo, ordeno y vuelvo a engrapar toda mi chamba en las mañanas-, el picudo animal trajo, de no se dónde, un incontable numero de ramitas, hasta que finalmente, y después de un día entero de viajes, logró terminar de armar el nido.

La razón de tanto esmero no era otra cosa que la llegada de nuevos huevos que empollar (¿o empalomar???).

Armado el nido y ubicada la paloma, fui testigo de como esta se pasó mas de un mes posada sobre el nido hasta que reventaron los huevos y salieron dos ¿palomitos??? … luego vino el proceso de alimentación, y era realmente sorprendente ver como el instinto maternal funcionaba a la perfección … Día a día, estos nuevos seres eran alimentados por ella de pico a pico.

Pasaban los días e iba viendo como esos nuevos y feuchos seres iban creciendo y tomando forma adulta.

Una vez crecidos, los nuevos picudos volaron del nido y la paloma también desapareció .. dejando tan solo las ramitas abandonadas, y el llanto de mi amiga, la Sosita, inexplicable para mi; porque yo a la paloma no la ví llorar en ningún momento, y menos la ví volar tras aquellos seres que había cuidado con tanto celo.

Entonces comprendí que para ellos se había cumplido un ciclo de vida, que todo era simple, y que no había tragedia alguna en todo aquello.

¿Qué tiene todo esto que ver con las madres ???, pues mucho, sobre todo con las de esta época. Y ojalá puedan disculparme el atrevimiento de estas líneas, aunque estoy seguro que no lo van a hacer.

Esa paloma solo hizo lo que la naturaleza le ordenó, y no cuestionó en ningún momento el ciclo natural de vida. Estuvo quietecita todo el tiempo necesario para que los huevos se mantuvieran calientes, maduraran y se quebraran con la fuerza de los nuevos seres que empujaban por salir.

No me la imagino amarrándose los huevos a la cola para poder “ir” en busca de su realización animal. Menos mandándolos congelar para “empollarlos” mas adelante … “cuando tenga tiempo para ello”.

Una vez quebrados los huevos ella se mantuvo al lado de sus críos (¡¡¡ la verdad no se como llamarlos !!!) y los alimentó todo el tiempo necesario.

No contrató otra paloma para que hiciera eso; y creo que si lo hubiera hecho, estoy convencido que le hubiera pagado mucho mas que un sueldo mínimo.

Tampoco me imagino a esa paloma recriminando a sus críos -ya creciditos- por haber elegido una palomita que no era del agrado de ella.

Pertenezco a una generación que en su niñez y adolescencia podía ir a cualquier lado, no importara donde, con la plena seguridad, de que de regreso a casa iba a encontrar a su madre, quien lo iba a mandar a bañarse y a cambiarse de ropa, lo iba a alimentar … y probablemente le iba a pegar un grito por no avisarle donde andaba.

Eran tiempos diferentes.

Eran tiempos en los que en las casas no faltaba nunca una madre.

Tiempos de inocencia … tiempos sin pandillas … tiempos en los que la leche amanecía en la puerta de tu casa dentro de una botella de vidrio.

Tiempos en los que uno tomaba el lonche con su madre, y con cinco hermanos más … acompañados de un buen plato de quaker con manzana, preparado por ella misma.

Aún no se había inventado “la calidad de tiempo”.

El tiempo era simplemente tiempo y ella no lo parcelaba ni te lo retaceaba.

Tu mamá era a tiempo completo.

Tu mamá no era de manual ni era una mamá de teléfono.

Y es que las madres eran eso: madres.

No eran “madres coraje”, “madres emprendedoras” o “madres profesionales”.

Aun no se había hecho añadiduras al término madre para justificar la ausencia.

Si, ya lo sé, los seres humanos no somos animales … pero seamos honestos y reconozcamos que los animales, por lo menos en algunas cosas, son mejores que nosotros.

Si, ya lo sé, todos tenemos derecho a alcanzar nuestro desarrollo personal, pero, por el amor de Dios, hagámoslo sin perjudicar a nadie.

Si, ya lo sé, es fácil hablar de mujeres cuando se es hombre … pero, ¿qué puedo hacer al respecto? ¿acaso me debo sentir culpable por lo que pienso? …

Si, ya lo se madre mía, la vida me ha hecho tornar en un ser que no se parece en mucho al de mi niñez y mi adolescencia, pero viejita, te aseguro que aún soy yo … y si te herí con mis palabras, espero me puedas perdonar … como siempre lo has sabido hacer.

Te amo madre … aunque cada vez sea más difícil que nos podamos entender.