jueves, 10 de marzo de 2016

MIEDO

Aquella mañana abrí los ojos y caí en cuenta que la resaca había pasado a un segundo plano.

Aquella mañana, solo me invadía el miedo.

Aquella mañana no había forma de borrar los recuerdos de la noche anterior; que no eran la charla amena y las bromas que nos habíamos gastados con los amigos.

Aquella mañana no había forma de borrar los recuerdos de aquel auto negro que tomé por taxi.

Aquella mañana no había forma de borrar los recuerdos de la puerta abriéndose ante mi sorpresa.

Aquella mañana no había forma de borrar los recuerdos de esa persona empujándome y poniendo toda su humanidad encima mío, atrapándome contra el asiento del auto.

Aquella mañana no había forma de borrar los recuerdos de los insultos, soeces todos ellos.

Aquella mañana no había forma de borrar los recuerdos de aquel forcejeo en la oscuridad.

Aquella mañana no había forma de olvidar el golpe que recibí del chofer ante mi resistencia.

Aquella mañana no había forma de olvidar el miedo que sentí ante todo aquello que me estaba pasando.

Aquella mañana caí en cuenta que una nueva clase de miedo se había instalado en mi, uno que nunca había experimentado.

Aquella mañana igual tuve que levantarme, darme una ducha, vestirme y seguir con mi vida.


Ha pasado mucho tiempo desde aquella mañana, el miedo no se ha ido, y he tenido que aprender a vivir con él.