¿Les ha pasado que alguna vez han estado parados en la esquina de una calle sin saber dónde estaban?
Y cuando digo dónde, no me refiero a un lugar geográfico.
¿Les ha pasado alguna vez estar sentado en una mesa familiar y preguntarse quiénes son estas personas?
Y cuando digo quiénes, no me refiero a que no sepa que esas personas eran mis padres y mis hermanos, además de sobrinos y cuñados.
¿Les ha pasado alguna vez que han ido a donde no querían, no pudiendo ir a donde realmente querían ir?
Y nuevamente debo precisar que no estoy hablando de geografía.
¿Les ha pasado que un día por la mañana te levantas y te preguntas, es esto lo que quería?
Y cuando digo esto no me estoy refiriendo a nuestras cosas ni a nuestras casas.
¿Les ha pasado que alguna vez un amigo o un familiar se te acerca muy amablemente a preguntarte algo, pedirte algo, o simplemente, comentarte algo, y que tú no tienes ganas más que de gritarle que quieres estar solo? ¿o es que no lo notas en mi cara?
Y cuando digo solo, no me refiero a que uno quiera desaparecer a todo su entorno … porque uno con los años aprende que se puede caminar solo en medio de una mar de gente.
¿Les ha pasado que alguna vez alguien les ha dicho “te estoy esperando”, y tú no quieres más que enchufarte a tu reproductor de música, subirle el volumen al máximo y echarte a caminar sin rumbo alguno?.
Desde muy pequeño siempre tuve claro que “de grande” quería tener un trabajo tranquilo, casarme, un par de hijos, una casita acogedora en algún lugar alejado de la ciudad, un auto para transportarme; y ya !!! … como si la felicidad la vendieran empaquetada sobre algún estante de algún supermercado.
Definitivamente, la inocencia mal conducida no es una buena consejera.
La vida real es mucho más cruda que eso.
Darte cuenta de lo que realmente quieres es definitivamente un proceso que puede durar años, en los cuales necesariamente tienes que equivocarte y, muy probablemente, herir a algunas personas.
Darte cuenta de lo que realmente querías hacer para vivir, es muchas veces una luz que llega a ti para iluminarte haciendo algo que realmente nunca quisiste hacer.
¿Les ha pasado que alguna vez alguien les ha dicho que eres un chico lindo, cuando realmente tú querías ser un chico muy malo?
A mi últimamente se me vienen muchos cuestionamientos y no creo estar preparado para tener tantas respuestas.
Una amiga mía está próxima a dar un salto trascendental en su vida; y hace unos días la tuve frente a mi tan dubitativa, buscando respuestas, como queriendo arrancarme un “certificado de garantía” que le asegure que todo iba a irle bien.
Y yo no tenía respuestas.
Y es que no las tengo ni para mí mismo.
No sé si todo esto es una crisis personal … o una simple pataleta.
Ojalá sea lo último.
No sé si durará mucho o poco … o si alguna vez se vaya … ni siquiera puedo asegurar si es algo que llegó, o si siempre vivió conmigo.
Lo único que sé es que hoy tenía que escribir algo … y esto es lo que salió de mi.
Espero puedan disculpar el exabrupto.
Dos bellas mujeres jugando a los yaces en la sala de mi casa, y un jovencito con su guitarra, me recuerdan que soy esposo y padre … que uno de estos días debo, de una vez por todas, empujar al abismo al adolescente que aun vive dentro de mi … y que ya es hora de aterrizar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario