viernes, 1 de mayo de 2020

SÍNDROME DE ESTOCOLMO (… y algo de mi vida antes de mi secuestradora)


Una ventaja de ser del siglo pasado es que antes de toda esta adictiva modernidad ¡ tenías vida !!!


Antes del hotmail ya escribías correos, solo que en papel y con estampillas … antes del VHS también veías películas buenazas, solo que tenías que ir al cine, pero no a estos de hoy en día, donde a veces hay que buscar tu sala con plano, y un poco más con waze; los cines de antes eran enormes y con una sola sala, y algunos a la vez eran teatros … el fútbol no lo jugabas en una consola PS4, solo salías a la calle, pegabas unos gritos frente a las casas de tus amigos y contabas si se podían armas dos equipos, y si tenías suerte, lo que seguía eran buscar un par de buenas piedras para “armar los arcos”, previo calentamiento en una de las puertas de las cocheras o corralones de la cuadra, hasta que salía el o la propietaria y de un grito te avisaba que el calentamiento había terminado … si, la vida existía antes de tanta modernidad.

Y por siaca, también existían los trending topic, pero estos no los encontrabas en Twitter ni necesitaban para existir de un hashtag … Las dueñas y señoras de estas tendencias eran las chismosas del barrio, aunque no voy a negar que, de alguna forma estos también han existido en la vida escolar y universitaria, y hasta en las mesas familiares.

También existen en los trabajos … alguna vez fui tendencia.

Tampoco crean que me he olvidado de Netflix, para nada … solo lo dejé al final, porque es el gran culpable del secuestro y de la relación que he desarrollado con mi secuestradora.

Dicho esto, también diré que antes de Netflix, yo ya me había vuelto adicto de las sesiones maratónicas para ver todo lo posible de la serie elegida para la ocasión … y todo empezó por culpa del amigo secreto.

No han sido muchas, pero si he jugado algunas veces este juego que pocos saben jugar, y confieso que solo lo disfruté la primera vez, porque me entregué en cuerpo y alma al bendito juego … primero, empecé por cogerle cariño a la amiga que el azar me había dado para ese juego … nadie me envidió, la mujer es realmente odiosita y creo que carga con algunas maldades en su haber, pero bueno, ese no era mi rollo, además que conmigo nunca se metió. Yo solo me enfoqué en arrancarle sonrisas con mis regalos diarios, además de sembrar la curiosidad por saber quién era “ese lindo amigo secreto” que le había tocado, y creo que logré mi cometido … empecé con una paquete de galletas Margarita con la respectiva nota que decía “empiezo con flores ¿te parece?”, en medio del juego compre un paquetito de Vizzio con su respectiva notita “me estoy enviciando con esto de regalarte dulces, y cerré con un chocolate que se llama Privilegio y la nota ya se la imaginarán, “fue un privilegio ser tu amigo”; cuando ella finalmente descubrió a su amigo secreto, su rostro fue de una sorpresa tal, que yo me dí por satisfecho, la audiencia también se sorprendió, porque por dulce no necesariamente me conocen, pero yo me había propuesto jugar bien y lo hice, además que me gané como amiga a una potencial enemiga que nunca se atrevió a meterse con este servidor. Misión cumplida … ¿ o misión imposible ???

De allí en adelante el juego fue perdiendo gracia para mi, hasta el punto que, en alguna oportunidad propuse que mejor juguemos al Enemigo Público … la verdad que me parecía más honesto … claro que los practicantes, que son los que empujan este juego año tras año, además de mirarme feo, nunca acogieron mi propuesta.

Era 2012, creo, cuando por última vez jugué el susodicho juego, y para esta época, ya te pedían que sugieras qué querías que te regalen (¡ juaaat !!! … no se supone que esa es la chamba de tu amigo secreto ???) … bueno, como nunca supe elegir un regalo me pasé varios días pensando (cuando quien tenía que estar haciéndolo era mi amigo secreto) qué quería que me regalen, hasta que una mañana conversando sobre series, alguien nombró a The Good Wife y dije ¡ Eureka !!!, ya está !quiero que me regalen algunas temporadas de esa serie … me regalaron tres temporadas … y esa fue mi perdición.

Volví tantas veces fue necesario a Polvos Azules hasta terminar de ver la serie.

Luego volví por Boston Legal, Los años maravillosos, Brother & Sisters y otras tantas … hasta que Netflix llegó a mi vida, y allí si bajé hasta el último círculo del infierno.

Fue con esta plataforma que conocí a Meredith Grey y su banda de secuestradores. Todo empieza con Meredith, Cristina, Izzie, George y Alex, además de Dereck, Burke, Bailey y el Jefe Webber, pero luego llegan más, Addison, Mark, Lexie, Callie, Arizona, y paro de contar, porque sino, no terminaría nunca, a todos ves crecer y madurar … algunos se alejan y otros, simplemente mueren, entonces es que empiezas a derramar una que otra lágrima, que simplemente no puedes contener.

Como muchos, he visto muchas series en Netflix, pero siempre que termino una, siempre vuelvo al primer capítulo de Grey’s Anatomy, y una vez que estoy allí no paro hasta el último capítulo de la última temporada, mientras voy evaluando que otra serie ver. Y es que la serie no me capturó, me secuestró, sus personajes, sus historias, sus mensajes, además de sus dramas, y los covers de algunas de mis mejores canciones no me dejan dejarla … la combinación de todo esto me provoca de las cosas que más me gusta y creo que mejor se hacer … llorar de pura emoción … por eso amo la serie, como en su momento amé a Scarlett O’Hara leyendo hasta en siete ocasiones Lo que el viento se llevó de Margart Mitchell.

Que puedo hacer, no solo sufro de depresión, también puedo ser obsesivo compulsivo, y Grey’s Anatomy es uno de mis tocs, y no me molesta, me gusta.



1 comentario:

Vaiolet dijo...

Y yo me enamoré del Doctor House 😍