Bajé del bus troncal y no supe a donde ir … tenía claro que tenía que ir al bus alimentador, pero no sabía a ciencia cierta como llegar a él.
En medio de la Estación Naranjal, que tantas veces había pisado, no podía reconocer en donde se encontraba el paradero del bus alimentador que tenía que llevarme a casa … no sabía si ir hacia la derecha o hacia la izquierda … entonces empecé a sentir un poco de miedo … la sensación de desorientación es capaz de generar hasta terror … miré hacia las afueras de la estación en un afán de buscar un punto de referencia, pero nada … creo que la oscuridad de la noche no contribuía mucho en reorientarme.
Ante la total incertidumbre decidí caminar hacia mi derecha, y cuando llegué a la salida, y caí en cuenta que esa no era la salida que debía tomar, regresé sobre mis pasos y me reenrumbé …
… en un afán de no darle mayor importancia a lo que me estaba ocurriendo, volví a mi reproductor de música y me perdí en los caminos de mi play list …
(…)
Abrí el grifo y, como es mi mala costumbre, dejé correr un poco de agua … jabón, nuevamente agua, cepillo de dientes, pasta dental, nuevamente agua, nuevamente jabón, nuevamente agua y finalmente el peine … guardé todo en el neceser azul y salí del baño …
… cuando la puerta del baño se cerró detrás mío, nuevamente me llené de miedo … por una fracción de segundo no supe a donde ir …
… con una vista panorámica del piso, llena de gente que conozco y no reconozco, unos inmersos en su trabajo, otros charlando, y otros con la mirada estúpidamente fija en sus smartphones (… espero que leyendo alguno de mis relatos), nuevamente no sabía hacia donde girar … nuevamente ¿ izquierda o derecha ? …
… por suerte, esta vez solo fue una fracción de segundo … gire a la izquierda dos veces y llegué a mi escritorio … y entonces volví a mi rutina …
(…)
Recuerdo esto y me pregunto cuántas veces me habré perdido en el laberinto de mis pensamientos, desconociendo totalmente mi realidad …
… o cuándo terminaré de buscar el camino de regreso …
… o cuándo terminaré de sentirme un completo extraño en medio de un mar de personas que sé que conozco …
Cuando tu rutina deja de ser tu rutina, porque ya no la reconoces, o porque ya no te reconoces dentro de ella, el miedo es tu compañero natural, que se para frente a ti justo en tus destellos de lucidez, te mira a los ojos y te sacude con violencia, como queriendo ponerte nuevamente en tu camino.
Sé que tengo que regresar … terminar de encontrar el camino, y volver …
… solo espero que cuando eso suceda no sea demasiado tarde … y no sea yo el que termine siendo un completo extraño en medio de todos mis conocidos … y que sean ellos los que terminen por no reconocerme …

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