viernes, 8 de mayo de 2020

HORRIBLE AMANECER (… un vistazo de un encierro)


Despierto y este brazo derecho me está matando … empiezo a moverlo lentamente y con mucho cuidado … empiezo con los dedos de la mano y luego juego con la muñeca, después me ocupo del codo y del hombro, y entonces pienso en mi karma … todos los días es lo mismo, y no digo todas las mañanas, porque durante este encierro la mayoría de los días han empezado sobre el mediodía y han culminado sobre las tres de la mañana … algunos han terminado un poco más allá … tranquilo, una semana enterita vi el amanecer a través de la ventana, y les puedo asegurar que no fue nada romántico … porque no tiene nada de romántico literalmente caerte de sueño, sentir que tu cuerpo ya no puede mantenerse en pie, y sin embargo tu cerebro se vuelve en tu peor enemigo y te castiga, no permitiéndote dormir … no, eso no tiene nada de romántico …

Podría decir que en medio de esa modorra, el cántico de los pajaritos que se escuchan a lo lejos es un bálsamo, pero no … no lo es …

En esta cuarentena la rutina es más rutinaria que nunca, y no es que me queje de ella, porque yo soy un tipo aburridamente rutinario, es más, amo mi rutina, y no me gusta cuando alguien la interrumpe … así soy.

Entonces, esta cuarentena no me ha costado tanto como si le cuesta a la mayoría … y cuando termine, seguro modificaré mi rutina por una vieja conocida: despertar en contra de mi voluntad, correr en círculo intentando salir hacia el trabajo, con mucha suerte llegar a hora, saludar a lo lejos a mis “amigos” de la oficina, saludo que ellos corresponderán educadamente, e inmediatamente sentarme a leer y escribir, como si estuviera en primer grado de primaria, pero con la diferencia que si no hago bien mi tarea, no tendré una reprimenda de la profe, sino que podría exponerme a una denuncia penal y/o una demanda civil … bemoles de ser adulto …

Mi rutina es básicamente de orden … ordeno todo lo que considero que está desordenado … ya hace un buen tiempo caí en cuenta que esta manía por el orden externo solo se explica por todo el desorden que existe en mi cabeza, y ese si que se me hace muy difícil de ordenar.

Despertar, desayunar, lavar, ordenar, almorzar, a veces leer, a veces salir a comprar, darme un baño… y de allí, refugiarme en Netflix … tomar la pepa y esperar a que llegue el sueño … si llega.



No hay comentarios:

Publicar un comentario