martes, 2 de enero de 2024

VASITO


"La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida" dice la canción de Blades ... no la que cuelgo con este post, pero no por eso deja de es cierto.

No puedo preciarme de tener muchos amigos, porque esto también es cierto ... ¿las razones? probablemente una sola: yo mismo ... la verdad es que nunca he sido una persona fácil; además que la amistad es un tema de lealtades, y yo he  sabido tener mis deslealtades ... no hablaré de las que sufrí, porque ya no tiene sentido, y tampoco es de buen gusto exponerlas de esta forma ... cada quién es convicto de sus propias culpas ... lo cierto es que en algún momento del camino de esta gran puesta en escena llamada vida, tuve que marcar el número de un conocido de mi promoción para pedirle, más que un servicio profesional, una ayuda ... y así se lo remarqué en lo que duró esa llamada, que necesitaba, más que sus servicios profesionales, su ayuda.

Lo que marcó  un antes y después es que él estuvo a las alturas del momento y resolvió el problema, y sí sentí que no solo se portó como un profesional, sino que más bien, lo hizo como un hermano.

Desde ese día hemos intercambiado un sinfín de llamadas; algunas para que me despeje algunas dudas, con su conocimiento y experiencia, y otras para ayudarlo con lo poco que sé en esto de ser abogado.

En más de una oportunidad él me ha instado a juntarnos para compartir un almuerzo o un café, y yo, una vez más, he fallado ... aún así, siento que es alguien en quien puedo confiar.

Atrás quedaron nuestras juveniles diferencias que siempre se dan en el furor de los claustros sanmarquinos ... recuerdo con gracia cuando él evocó al gran José José para calificar una disertación mía cuando disputábamos la Delegatura del aula ... es inevitable escuchar El Triste y no acordarme de aquellos días.

Hoy solo cuenta el presente, y el saber que en mi exigua lista de amigos él está allí, mirándome desde un renglón de esa imaginaria hoja de papel .

Ya hace  un tiempo que quería escribir estas líneas, pero la vorágine de la rutina siempre me termina comiendo ... así que, aprovechando este pequeño  momento de soledad, sentado en una banca del Parque Salazar, finalmente me animé a darle rienda suelta a la pluma, y esto fue  lo que salió.

Un abrazo amigo mío.

Fe de erratas: ¡ Un abrazo, hermano !




No hay comentarios:

Publicar un comentario