... empezaré dejando en claro que no soy fujimorista ... tampoco aprista ni acciopopulista ... y tajantemente diré que no soy socialista ni comunista, menos caviar ni cojudigno ... también diré que una fría tarde de invierno de hace ya muchos años atrás, subí al segundo piso de esa vieja casona de fachada eternamente amarillenta de la avenida Alfonso Ugarte con la Plaza Bolognesi para pedir un ideario del PPC ... me dieron uno, y además me obsequiaron un pin del partido, que yo osadamente usaba en la sanmarquina ciudad universitaria, donde me formé como abogado ... tiempo después tuve la oportunidad de conocer, aunque de forma muy tangencial, un poco más de cerca a don Luis Bedoya Reyes, y eso tiró por tierra el poco amor que pude tener por un partido político ... pero algo me quedó muy claro de esos años: la certeza de que yo creo en un sistema económico donde las empresas invierten y ganan, pero creando un mercado, creando un sistema; en fin, creando un mundo donde tienes la oportunidad de desarrollarte ... Nunca creí en un Estado que tiene que regalarte todo, tampoco en una sociedad que cree que cuando estira la mano, el Estado tiene que resolverle todos sus problemas ... menos en una sociedad que empuja a sus jóvenes a migrar para forjarse un mejor futuro, pero sin enseñarles que deben regresar para poder sacar adelante a ese pueblo que por lo general dejan atrás para siempre, esperando -nuevamente- que papá Estado resuelva los problemas de los que ellos se desentendieron fácil y rápidamente ... bueno, a la fiesta del pueblo si vuelven, y religiosamente todos los años, para luego volverse a ir ... lo siento, a mi me parece una extraña forma de amar la tierra que te vió nacer ...
... mis recuerdos son claritos, a mi nadie me los contó, yo los viví ... yo caminaba esas sucias y descuidadas calles de Lima, veía esos horribles, viejos y oscuros grifos ... subía a esos destartalados buses que nadie mantenía ... eran años en que los modernos supermercados eran contaditos, y los mall eran inexistentes ... lo mas moderno de la época eran el Centro Comercial Camino Real, y el Centro Comercial Arenales, que ahora más parecen galerías del Mercado Central del centro de Lima, en comparación con los grandes mall que ahora vemos y frecuentamos con absoluta naturalidad, como si fueran parte del paisaje ...
... y ni hablar del miedo ... por esos días no había seguridad por ningún lado ... si caminabas por una calle, nada te aseguraba que uno de los autos estacionados al pie de la vereda no podía estallar en cualquier momento; o si pasabas por un cajero automático en el momento menos indicado, no coincidieras con un coche que le aventaba al vuelo una dinamita para volarlo en mil pedazos, y de paso, a tí también ... y si viajabas al interior del país, nada te aseguraba tampoco que el viejo bus sea parado por algún grupo de terrucos ... repito, a mi nadie me lo contó, yo viví esos días ...
Nunca olvidaré ese viaje de promoción que hicimos al terminar la facultad ... un grupo de veinteañeros nos montamos en un legendario burro sanmarquino y nos fuimos rumbo a Huaraz ... ya enrumbados por la Panamericana Norte pedí elevar una oración, y se hizo el silencio ... fueron un Padre Nuestro y un Ave María para el buen camino ... los creyentes me siguieron ... los no creyentes guardaron un respetuoso silencio (... el cual yo agradecí en mi interna) ... vuelvo a repetir, a mi nadie me contó nada ... esos días yo los viví ...
En algo si tienen razón, inocente no es ... pero tampoco lo fue el Cholo, ni Alan, ni el Cosito; ni los mini Presidentes que siguieron después ... allí están los juicios que ahora afrontan casi todos ellos ... tampoco creo que lo sea su heredera política ... No, ni él ni el resto son inocentes ... pero a una persona no se le puede juzgar solo por sus malas acciones ... y la verdad es que él cambió al país ... con todos su errores y horrores logró lo que otros no pudieron ... pacificó un país que libraba una guerra, y como alguna vez le dijo Bolivar a los curas, las guerras no se ganan por el amor de Dios ...
Y no solo eso, también lo llevó a la modernidad y a la prosperidad ... quien quiera negar eso es un mezquino o un resentido ... lo cierto es que había un país antes de él; y ahora existe un país distinto ... distinto y mejor, después de él ... los que le sucedieron gobernaron prácticamente en automático ...
Pero el odio quiere que muera en la cárcel ....
Si estuvieramos en los años 30 de seguro el odio lo hubiera encerrado sin juicio alguno esperando muera pronto ... como lo hicieron con Leguía ... claro, ahora son tiempos diferentes ... ahora tenemos que seguir las reglas ... pero el odio y el objetivo es el mismo ... parece que la historia no nos ha enseñado absolutamente nada ...
... Ya lo dije, soy sanmarquino, y por esa razón a mi nadie me va a contar cuentos ... hay mucha gente que salidos de la universidad se empezaron a blanquear un poquito ... ya no era conveniente ser tan rojo ... había que tornar a un rosado respetable ... pero sus almas siguen siendo las mismas ... dentro de ellos sigue viviendo el mismo feroz universitario de siempre ... y viven de eso, del odio ... No importa si ese sistema que les ha permitido prosperar es gracias a él ... el odio es su negocio, y justo por eso nunca lo van a dejar en paz ...
No nos engañemos, no es un tema legal, es un tema de odio ...
... la verdad es que te odio, y entonces busco la fórmula legal para que mi odio viva en paz ... y si además puedo cobrar por eso, mejor ...