Cuando eres raro en un mundo de “normales” sueles sufrir mucho.
Nadie entiende tu rareza … por el contrario, es cuestionada, ridiculizada, despreciada y hasta estigmatizada … por eso te encapsulas … huyes de un mundo que te rechaza y creas el tuyo propio.
Por eso pintas, bailas, cantas, cocinas, lees o escribes, o lo que fuera … siempre a solas, aunque estés rodeado de un mar de gente.
Y es tan cruel el mundo de los “normales”, que desde pequeño buscas (o te vez obligado a) normalizarte … y algunos se consagran en la mejor actuación de su vida y lo logran … otros vivimos muchos años de nuestras vidas intentándolo, pero para desgracia, somos tan malos actores, que siempre una línea del libreto la haremos tan mal, que todos terminarán descubriendo que somos unos farsantes … que no somos uno de los "suyos", y terminaremos expuesto y relegados … pero sea que lo logres o no, nunca serás feliz siendo "normal", porque simplemente no lo eres … simplemente eres raro.
No importa lo genial que seas; si eres raro, la desdicha es algo con lo que lidiaras todos los días de tu existencia, y si tú, que eres “normal”, no puedes o no quieres creerme, te pregunto si Robin Williams murió feliz, o Amy Winehouse ???… allí tienes ... un genio de la actuación y una extraordinaria voz del soul … uno murió ahorcado por propia mano, y a la otra la encontraron muerta en su departamento, en su eterna lucha por querer ser "normal", porque nadie aceptaba su rareza.
Viendo Maudie se me dio por escribir estas líneas … aun no sé en que acaba la película, la dejé antes que la inspiración se esfume, porque esa es una de las cosas que más detesto, dejar escapar la idea por la "normalidad" de la vida … hacerlo, soltar una idea que te parece buena por seguir una rutina que te es impuesta, o que te impones tu mismo, es aceptar una nueva derrota ante esa tiranía que es la vida socialmente aceptable.
Los que me conocen
saben que soy abogado por accidente … yo siempre quise ser escritor, periodista
(… columnista en realidad) … y terminé de bloguero.
Siempre he sido un
tipo soñador, demasiado creo … tanto así que por perseguir alguno de mis
sueños, descuide una parte muy importante de mi realidad … y ahora estoy
pagando … todos los días la vida se encarga de cobrármelo.
Desde siempre soñé
con trabajar en la redacción de un periódico … las películas siempre
alimentaron ese sueño … por eso es que me adapté rápidamente al trabajo que
hago desde hace más de veinte años … no porque hagamos periodismo ni nada por
el estilo, sino porque la distribución de las oficinas se parece mucho a una
redacción … cantidad de escritorios, cada una con su PC, impresora y su
teléfono … y harto papel.
Esa siempre fue la
parte alegre del trabajo … llegar por las mañanas y encontrarte con ese mar de
gente que se llaman tus compañeros de
trabajo … llevándote bien con algunos pocos, regular con algunos otros y mal
o pésimo con otros tantos … pero eso ya no importaba, lo que importaba era que
estaban allí, conformando tu mundo, lleno de algunas buenas noticias, algunas
intrigas y harto chisme.
Tú elegías … te
paseabas por todos los escritorios regalando besos y buenos días, o decías en
voz alta y grave ¡buenos días con todos!!!
… tú elegías, era parte de tu libertad dentro de un mundo colorido, folclórico
y estrafalario … era tu elección.
Hoy ya no es así.
Una pandemia se lo llevó todo. Así como la guerra se llevó el mundo de Scarlett
O’Hara, y no el viento como antojadizamente lo quiso ver Margaret Mitchell, una
pandemia se llevó el mundo como lo conocíamos hasta hace unos meses, y si te
atreves a retarla, podrías terminar conectado a un respirador, o morir en la puerta
de un hospital o de una clínica … o también podría no pasar nada … el problema
es que nadie sabe qué podría pasar, nadie … la vida se ha vuelto tan impredecible,
que ahora tienes que predecirlo todo para poder sobrevivir.
Los que tienen suerte,
de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, salir a lo estrictamente
necesario … los que tienen menos suerte, teletrabajo … y los menos afortunados
solo tienen que sobrevivir sin salir, como si te hubieran sentenciado a perder
tu libertad sin haber cometido delito alguno.
Si, la vida ya no
es lo que era antes … mañana es Lunes, me levantaré como todos los días y esta
artritis aun no diagnosticada me recordará a mi madre, quien sigue esperando
una lágrima mía desde aquella tarde-noche en que una llamada telefónica me dijo
que ya no la vería nunca más … me levantaré con dificultad, maldeciré a ese
dolor que no me deja ni levantar la tapa del inodoro ni atarme bien los
pasadores … pero mentalmente me animaré a mí mismo diciéndome para mis adentros
el dolor se irá, solo tienes que moverte
y el dolor se irá … y si, se va, pero así como se va, también sé que
volverá para recordarme que aún tengo mucho que pagar, que no tienes que morir
para irte a un infierno que nadie sabe a ciencia cierta si existe, aquí las
pagas todas.
Si, la vida ya no
es lo que era antes … y ya no sé si a causa de esta pandemia o por esta
depresión si diagnosticada que magnifica todo lo gris, y ensombrece hasta el
arco iris más colorido.
Si, la vida ya no
es lo que era antes … mañana es Lunes y llegaré al trabajo, saludaré a los
amables señores de seguridad, la médico me medirá la temperatura, los latidos
del corazón y mi saturación, y seguro todo estará en orden, porque esa parte de
mi cuerpo aun no me abandona … caminaré y subiré las escaleras y me dirigiré a
mi escritorio y entonces volveré a confirmar que la vida ya no es lo que era
antes … y es que el vacío que se ve y se siente es realmente desolador … escritorios
vacíos, PCs prendidas pero manejadas de forma remota, y tristeza, mucha
tristeza.
Si, la vida ya no
es lo que era antes, y ya no sé si a causa de esta pandemia, por esta depresión
con la que me bato a duelo todos los días o, como se me antoja parafrasear al
buen Gabo, porque simplemente las estirpes
condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la
faz de la tierra.
Raúl despertó y la sensación de náuseas fue brutal ... en realidad, eso fue lo que lo despertó ... lentamente se sentó sobre el borde de la cama y trató de respirar profundamente varias veces para tratar de ahuyentar esa desagradable sensación, pero las náuseas nunca se fueron ... se incorporó y caminó hacia el baño, pero aún estaba grogui, definitivamente no estaba despierto, mucho menos lúcido ... todos sus movimientos eran instintivos, guiados por las náuseas ... y así fue como, camino al baño, cogió la pequeña silla azúl que siempre esta al lado del viejo planchador ... la puso delante del inodoro y se sentó ... se cogió la frente e intentó vomitar, pero no pudo ... lo intento una y otra vez, hasta que de repente todo se torno en oscuridad ...
Cuando Raúl abrió los ojos aún no terminaba de despertar, sintió que estaba echado de costado y no boca abajo con los brazos cruzados sobre la almohada, como es su hábito al dormir, es más, no sintió la almohada ... y es en ese instante, cuando se da cuenta de la ausencia de su pequeña almohada, que también se da cuenta de la dureza de la superficie sobre la que estaba echado ... o, mejor dicho, tirado ...
Cuando Raúl toma un poco de conciencia, se da cuenta que está tirado sobre el piso del baño ... y cuando sus alertas empiezan a funcionar es que siente ese horrible dolor sobre su sien derecha ... se reincorpora como puede y, como puede también, se dirige nuevamente a su cama e intenta seguir su sueño ... se echa boca abajo y cruza sus brazos debajo de su frente ... cuando ya estaba por sumirse nuevamente en la profundidad de su anhelado sueño es que siente que algo no anda bien en su rostro ... nuevamente se reincorpora sobre el borde de su cama y levanta la mirada para ver su reflejo sobre el espejo pegado al closet ...
Cuando Raúl ve su reflejo en el espejo se da cuenta del estrago del golpe seco que se dió sobre el duro y frío piso de la baldosa del baño ... un rostro dañado y algo deforme ... el hematoma y la tumefacción le daban un aspecto grotesco, y en ese mismo instante pensó en su alma y en su karma y se preguntó para sus adentros ¿ cuán grotesca y monstruosa sería su alma en estos días ??? ... sintió miedo, y hasta algo de terror ... entonces prefirió refugiarse en su sueño, esa válvula de escape que siempre usa para tratar de sobrevivir ... y entonces, se durmió ...
Despierto y este brazo derecho me está matando … empiezo a moverlo lentamente y con mucho cuidado … empiezo con los dedos de la mano y luego juego con la muñeca, después me ocupo del codo y del hombro, y entonces pienso en mi karma … todos los días es lo mismo, y no digo todas las mañanas, porque durante este encierro la mayoría de los días han empezado sobre el mediodía y han culminado sobre las tres de la mañana … algunos han terminado un poco más allá … tranquilo, una semana enterita vi el amanecer a través de la ventana, y les puedo asegurar que no fue nada romántico … porque no tiene nada de romántico literalmente caerte de sueño, sentir que tu cuerpo ya no puede mantenerse en pie, y sin embargo tu cerebro se vuelve en tu peor enemigo y te castiga, no permitiéndote dormir … no, eso no tiene nada de romántico …
Podría decir que en medio de esa modorra, el cántico de los pajaritos que se escuchan a lo lejos es un bálsamo, pero no … no lo es …
En esta cuarentena la rutina es más rutinaria que nunca, y no es que me queje de ella, porque yo soy un tipo aburridamente rutinario, es más, amo mi rutina, y no me gusta cuando alguien la interrumpe … así soy.
Entonces, esta cuarentena no me ha costado tanto como si le cuesta a la mayoría … y cuando termine, seguro modificaré mi rutina por una vieja conocida: despertar en contra de mi voluntad, correr en círculo intentando salir hacia el trabajo, con mucha suerte llegar a hora, saludar a lo lejos a mis “amigos” de la oficina, saludo que ellos corresponderán educadamente, e inmediatamente sentarme a leer y escribir, como si estuviera en primer grado de primaria, pero con la diferencia que si no hago bien mi tarea, no tendré una reprimenda de la profe, sino que podría exponerme a una denuncia penal y/o una demanda civil … bemoles de ser adulto …
Mi rutina es básicamente de orden … ordeno todo lo que considero que está desordenado … ya hace un buen tiempo caí en cuenta que esta manía por el orden externo solo se explica por todo el desorden que existe en mi cabeza, y ese si que se me hace muy difícil de ordenar.
Despertar, desayunar, lavar, ordenar, almorzar, a veces leer, a veces salir a comprar, darme un baño… y de allí, refugiarme en Netflix … tomar la pepa y esperar a que llegue el sueño … si llega.
Una ventaja de ser
del siglo pasado es que antes de toda esta adictiva modernidad ¡ tenías vida !!!
Antes del hotmail ya
escribías correos, solo que en papel y con estampillas … antes del VHS también veías
películas buenazas, solo que tenías que ir al cine, pero no a estos de hoy en
día, donde a veces hay que buscar tu sala con plano, y un poco más con waze; los cines de antes eran enormes y
con una sola sala, y algunos a la vez eran teatros … el fútbol no lo jugabas en
una consola PS4, solo salías a la calle, pegabas unos gritos frente a las casas
de tus amigos y contabas si se podían armas dos equipos, y si tenías suerte, lo
que seguía eran buscar un par de buenas piedras para “armar los arcos”, previo
calentamiento en una de las puertas de las cocheras o corralones de la cuadra,
hasta que salía el o la propietaria y de un grito te avisaba que el calentamiento
había terminado … si, la vida existía antes de tanta modernidad.
Y por siaca, también
existían los trending topic, pero estos no los encontrabas en Twitter ni necesitaban para existir de
un hashtag … Las dueñas y señoras de
estas tendencias eran las chismosas del barrio, aunque no voy a negar que, de
alguna forma estos también han existido en la vida escolar y universitaria, y
hasta en las mesas familiares.
También
existen en los trabajos … alguna vez fui tendencia.
Tampoco crean que
me he olvidado de Netflix, para nada …
solo lo dejé al final, porque es el gran culpable del secuestro y de la
relación que he desarrollado con mi secuestradora.
Dicho esto,
también diré que antes de Netflix, yo ya me había vuelto adicto de las sesiones
maratónicas para ver todo lo posible de la serie elegida para la ocasión … y
todo empezó por culpa del amigo secreto.
No han sido
muchas, pero si he jugado algunas veces este juego que pocos saben jugar, y
confieso que solo lo disfruté la primera vez, porque me entregué en cuerpo y
alma al bendito juego … primero, empecé por cogerle cariño a la amiga que el
azar me había dado para ese juego … nadie me envidió, la mujer es realmente
odiosita y creo que carga con algunas maldades en su haber, pero bueno, ese no
era mi rollo, además que conmigo nunca se metió. Yo solo me enfoqué en
arrancarle sonrisas con mis regalos diarios, además de sembrar la curiosidad
por saber quién era “ese lindo amigo secreto” que le había tocado, y creo que
logré mi cometido … empecé con una paquete de galletas Margarita con la respectiva nota que decía “empiezo con flores ¿te parece?”, en medio del juego compre un
paquetito de Vizzio con su respectiva
notita “me estoy enviciando con esto de
regalarte dulces, y cerré con un chocolate que se llama Privilegio y la nota ya se la imaginarán,
“fue un privilegio ser tu amigo”; cuando
ella finalmente descubrió a su amigo secreto, su rostro fue de una sorpresa
tal, que yo me dí por satisfecho, la audiencia también se sorprendió, porque
por dulce no necesariamente me conocen, pero yo me había propuesto jugar bien y
lo hice, además que me gané como amiga a una potencial enemiga que nunca se
atrevió a meterse con este servidor. Misión cumplida … ¿ o misión imposible ???
De allí en
adelante el juego fue perdiendo gracia para mi, hasta el punto que, en alguna
oportunidad propuse que mejor juguemos al Enemigo
Público … la verdad que me parecía más honesto … claro que los
practicantes, que son los que empujan este juego año tras año, además de
mirarme feo, nunca acogieron mi propuesta.
Era 2012, creo,
cuando por última vez jugué el susodicho juego, y para esta época, ya te pedían
que sugieras qué querías que te regalen (¡ juaaat !!! … no se supone que esa es
la chamba de tu amigo secreto ???) … bueno, como nunca supe elegir un regalo me
pasé varios días pensando (cuando quien tenía que estar haciéndolo era mi amigo
secreto) qué quería que me regalen, hasta que una mañana conversando sobre
series, alguien nombró a The Good Wife y dije ¡ Eureka !!!, ya está ! … quiero que me regalen algunas temporadas de
esa serie … me regalaron tres temporadas … y esa fue mi perdición.
Volví tantas veces
fue necesario a Polvos Azules hasta terminar de ver la serie.
Luego volví por
Boston Legal, Los años maravillosos, Brother & Sisters y otras tantas …
hasta que Netflix llegó a mi vida, y allí si bajé hasta el último círculo del
infierno.
Fue con esta
plataforma que conocí a Meredith Grey y su banda de secuestradores. Todo
empieza con Meredith, Cristina, Izzie, George y Alex, además de Dereck, Burke,
Bailey y el Jefe Webber, pero luego llegan más, Addison, Mark, Lexie, Callie,
Arizona, y paro de contar, porque sino, no terminaría nunca, a todos ves crecer
y madurar … algunos se alejan y otros, simplemente mueren, entonces es que
empiezas a derramar una que otra lágrima, que simplemente no puedes contener.
Como muchos, he
visto muchas series en Netflix, pero siempre que termino una, siempre vuelvo al
primer capítulo de Grey’s Anatomy, y
una vez que estoy allí no paro hasta el último capítulo de la última temporada,
mientras voy evaluando que otra serie ver. Y es que la serie no me capturó, me
secuestró, sus personajes, sus historias, sus mensajes, además de sus dramas, y
los covers de algunas de mis mejores canciones no me dejan dejarla … la combinación
de todo esto me provoca de las cosas que más me gusta y creo que mejor se hacer
… llorar de pura emoción … por eso amo la serie, como en su momento amé a Scarlett O’Hara leyendo hasta en siete
ocasiones Lo que el viento se llevó
de Margart Mitchell.
Que puedo hacer,
no solo sufro de depresión, también puedo ser obsesivo compulsivo, y Grey’s Anatomy es uno de mis tocs, y no
me molesta, me gusta.
... los quiero ... de verdad, los quiero ... aunque a veces no soporte algunas de "sus exquisiteces" ... o tal vez no sean de ellos, sino cojudeces mías ... lo que si me queda claro es que los quiero, y eso se refuerza en mi convicción de que ellos también me quieren, y se que eso les debe deparar un gran esfuerzo, porque estoy muy lejos de ser una perita en dulce ... y ese esfuerzo que ellos hacen, yo lo valoro, justamente por que los quiero, de verdad los quiero, juro que los quiero ... aunque ellos tomen "café de calidad" y yo solo Cafetal, y si no hay Cafetal, también he tomado Café Metro, mientras sea café pasado está bien, porque el instantáneo Noescafé ... o que se caguen de miedo por salir a comprar, mientras yo me "forro bien" para ir al mercado y a la bodega ... o se maten por conseguir mascarillas militares, mientras yo use mi mascarilla desechable de dos lucas ... les juro que los quiero ... y si después de leer esto ellos deciden expulsarme del grupo, yo los voy a seguir queriendo, porque de alguna forma la química hizo su trabajo en este grupo de ex compañeros de carpeta ... y eso se notó en nuestra primera reu virtual ... se extrañó la cercanía, el abrazo, la complicidad de los que fugamos a quemar un pucho ... esa magia que solo se da con la convergencia de estas almas que supieron aprender a quererse tal cual eran ... porque no es lo mismo ver un partido por la tele que ir al estadio y granputear al árbitro o al equipo rival ... Amigos míos, de verdad los quiero ... y los extraño ... ojalá está pandemia pase pronto ... no solo para volver a la normalidad que ya no será la misma, sino para volver a coincidir alrededor de una mesa, y hacer la chacota que solo sabemos hacer cuando estamos juntos ... y que esa si, siempre será la misma ...
En los cincuenta estoy plantado por mi mismo ... Me apena haber soñado tanto y no haber consumado el placer ... Dictadora de mi cuerpo, de esta piel bajo la que siempre ha vivido la maldita depresión, que por mucho se disfrazó de una simple melancolía ... Nada a mi alrededor, solo algunas personas a las que he defraudado (... que tal vez aún sigo defraudando) ... Finjo lo que no sé y hasta lo que soy ... soy un actor, uno muy malo, o uno extraordinariamente bueno, no lo sé ... mi trabajo es perverso ... He amado menos de lo que supe amar ... en las mañanas es la modorra ... en las tardes es el silencio; de noche, el silencio y el infaltable insomnio ...
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(*) Carmen Ollé "Las personas creen en la sabiduría"
- No sabía que te gustaba ese tipo de novelas !!! ... me dijo él, mirándome con extrañeza ... asumo que su comentario nació del prejuicio que debió inculcarle su madre respecto de esta parte de su familia ... eso, a estas alturas de mi vida ya dejó de de importarme ... sobre ella -mi tía- ya dejé sentada mi opinión hace un buen tiempo ...
Él seguía mirándome con extrañeza, pero yo le expliqué que Lo que el viento se llevó definitivamente era mi novela favorita, desplazando de ese sitial a la mítica Así se templó el acero ... él sabía perfectamente de qué le hablaba ... él era sanmarquino como yo, aunque de un origen completamente diferente ... él era un miraflorino acomodado y yo un nativo de Lima Norte ... el recuerdo de esa noche lo guardo con absoluta nitidez en mi memoria ... fue la única vez que tuve una conversación con él ... además de algo de literatura, también conversamos de Los Beatles y algo de la realeza británica, temas que siempre me apasionaron, y que, obviamente, él manejaba mejor que yo, lo cual hacía para mí, la conversación aún más interesante ...
Él era un tipo educado, algo desaliñado y con un aire de soledad, melancolía y tristeza ... no sé, esa es la imagen con la que se me antoja recordarlo ...
Aunque no recuerdo algún otro encuentro con él, a pesar de ser primos hermanos (... bueno, si queremos respetar la historia oficial de nuestro árbol genealógico), si recuerdo muchos comentarios sobre él ...
En las reuniones familiares Capi era todo un tema de conversación ... de él decían que era el eterno universitario ... y curioso, justo ahora caigo en cuenta que nunca supe qué "estudiaba" ni porque el apelativo de "Capi", porque ese no era su nombre ... pero cuando yo escuchaba de él a mis tias, a mí se me antojaba un personaje admirable y lejano ... finalmente, ellas estaban describiendo a un rebelde, y para un púber tímido como yo, un rebelde siempre era como un súper héroe ...
Lo cierto es que era un tipo que gustaba a la saciedad de la lectura, y eso implica una batalla campal por la soledad ... y, creo, allí empezaba la incomprensión del resto, que solo lo cuestionaron sin entenderlo en lo absoluto ... así, nuevamente, se me antoja imaginar su vida ...
Y, una vez más, me imagino que por esa razón, un día decidió hacer sus maletas y mandarse mudar a los Estados Unidos, rompiendo con su país y con su familia ...
Hace unos años lo encontré en el face y "nos hicimos amigos" y conversamos todo lo que no habíamos conversado como primos ... él solía darle "me gusta" a mis publicaciones y yo le retribuía el gesto con un like a las suyas ...
Hace unos días encontré una publicación de mi hermana que tuve que corroborar con una llamada telefónica a otro primo ...
Uno de mis superhéroes había muerto ...
Esta pandemia se lo llevó ...
Los detalles me los guardo, al lado de la tristeza y las lágrimas derramadas ...
No hubo oportunidad de despedirse, ni habrá forma de "visitarlo" ... el mundo ha cambiado y ahora existe una nueva forma de llorar a algunos muertos ... guardando y atesorando el mejor recuerdo de ellos, porque este maldito virus solo eso te deja ...
Descansa en paz Capi ... me queda el consuelo de saber que te fuiste en tu ley ... y eso es algo que siempre admiraré de ti ...
... de repente desperté y me sentí algo aturdido ... quise mantener los ojos abiertos, pero el cansancio era más fuerte que mi voluntad ... el televisor sonaba a lo lejos, pero mi atención ya estaba quebrantada ... mi cuerpo solo quería seguir durmiendo, pero el murmullo de la gente me hizo reaccionar ... aquel murmullo me hizo darme cuenta que no estaba en mi dormitorio, como mi cansancio lo ansiaba ... cuando desperté, apenas pude ver que en mi celular corría un capítulo de Anatomy Grey's ... cuando desperté, caí en cuenta que el murmullo era de todas aquellas personas que estaban a mi alrededor ... cuando desperté, de manera instintiva me erguí sobre mi silla, y caí en cuenta que estaba en el comedor de mi trabajo ... y me sonrrojé ...
"... de repente una canción me hace llorar y si, lloro ... ¿ razones para llorar ??? si, las hay ... entonces recuerdo que hace días no tomo la maldita pastilla ... y me pregunto ¿ tengo que tomarla por el resto de mi vida ??? ... probablemente, y no sé si lo soporte ... y sigo llorando, y lo peor de todo es que no puedo contenerme ... ¿ la gente me ve ??? si, me ve ... ¿ me importa ??? creo que está empezando a importarme ... aunque ellos me importen un carajo ... entonces sigo llorando ... me lavo la cara e intento dejar de llorar ... (... pero hoy, en este mismo instante, solo quisiera una cosa ... morir, pero se que aún no me he ganado ese derecho ... aún tengo mucho que pagar para obtener ese boleto ...) ... ¿ escribir esto es justo para ti ??? No, no lo es ... ¿ lo puedo evitar ??? No, lo siento ... no tengo a nadie más ...", pensaba Raúl, mientras lidiaba con su horrorosa depresión ...