lunes, 18 de septiembre de 2017

LUCESITAS AMARILLAS



Raúl alcanzó jadeante la azotea y cayó en cuenta de la negrura de la noche … 

... pero, con el corazón palpitando a mil, también cayó en cuenta que esa obscuridad ya no le era ajena … y es que ya hacía mucho que ella se había apoderado de su camino.

Lentamente se acercó al parapeto, y pudo ver como brillaban a lo lejos las luces de la ciudad ... pero no podía escuchar el bullicio, porque seguía conectado a su reproductor de música (ese fiel compañero que solía susurrarle las más tristes canciones).

Y en la medida que las canciones se sucedían una a continuación de otra, a la vez que presionaba fuertemente su abdomen sobre el parapeto, Raúl seguía observando las luces de la ciudad, como buscando una salida ... pacífica ... civilizada ... cuerda … esa que no había logrado encontrar en los últimos meses de su ahora surrealista vida …

… y sí que la había buscado …

… y cuándo la encontró y la señaló, como un pequeño que no sabe cómo pedir lo que quiere ... se la negaron …

... entonces todo se tornó en un laberinto del que no sabía cómo salir ...

... y es que él quería salir en paz, como manda la cordura ... pero era claro que la cordura era algo que ya no era parte de su vida ...

… él no quería forzar una salida ... menos patear una puerta puesta con amor para lograr alcanzar esa salida …

y mientras seguía con la mirada absorta en aquellas luces que ya no le decían absolutamente nada, las canciones cada vez le sonaban más tristes …

... entonces el dolor finalmente doblegó su alma ... rompiendo en llanto … un llanto desconsolado y desgarrador …

… y cayó de rodillas, alcanzando a maldecir su existencia …

… arrodillado, y con el rostro empapado en lágrimas, levantó la mirada al cielo y preguntó, con un grito ahogado, ¿qué hago???

… se puso de pie y nuevamente devolvió su mirada hacia las luces de la ciudad … y aunque sabía allí no la iba a encontrar, nuevamente buscó una salida en ese enjambre de lucesitas amarillas …

… entonces, con el rostro mojado y el alma completamente doblegada, de repente supo que solo le quedaba un camino … aunque no era el que alguna vez había soñado … no ... ese camino no lo conduciría a la ansiada felicidad …

… por primera vez en mucho tiempo, Raúl no tenía dudas sobre lo que tenía que hacer … por primera vez estaba viendo con claridad …

... y vio el camino …

… es entonces que se sujetó con las dos manos al muro de cemento y se impulsó hacia arriba, logrando colocarse de rodillas sobre el parapeto … y lentamente se puso de pie …

… una vez sobre el muro, sintió como el fuerte viento de invierno empujaba su cuerpo hacia atrás, como queriendo regresarlo a la azotea ... como queriendo ponerlo a buen recaudo … pero él sabía que ya no daría un paso hacia atrás …

… y es que le había costado tanto encontrar el camino a seguir, que no estaba dispuesto a perder esa batalla …

... una vez sobre el muro, cayó en cuenta que todo tenía sentido ... que todo lo que había ocurrido no era mas que parte del camino que había tenido que recorrer para llegar a ese muro ...

... una vez sobre el muro todo tenía sentido ... la niñez que le tocó vivir ... su rol de aterrado espectador durante toda la adolescencia y juventud ... las transgresiones rozándole la vida ...

... una vez sobre el muro todo tenía sentido ... esa inacabable melancolía ... esa ya diagnosticada depresión ... esas inexplicables explosiones de llanto ...

... una vez sobre el muro todo tenía sentido ... esa inmanejable disfuncionalidad ... su padre ... su madre ... sus hermanos ... sus amigos ... todos con tendencias fugitivas ...

una vez sobre el muro, simplemente todo tenía sentido ...

… entonces, con el rostro lleno de llanto y el alma doblegada, Raúl bajó la mirada al vacío …

… y saltó.






domingo, 6 de agosto de 2017

MALETAS VACÍAS



Parado en el malecón frente al mar, Raúl cayó en cuenta que había perdido el juego.

Estaba en la víspera de su cumpleaños número setentidos, y había logrado muchas cosas en la vida … pero nunca había logrado ser feliz.

A pesar de las dificultades, logró hacerse de una profesión, sacar adelante a su familia, lograr el aprecio y respeto de unas cuantas personas … y lograr tener unos contadísimos amigos.

Mientras veía el ocaso del sol y respiraba esa brisa marina que tanto amaba, pensaba que había sido un cobarde … que nunca se atrevió … que a pesar de los consejos, de las palabras en un sentido u otro, o de las infinitas señales, él nunca se atrevió.

Miraba en retrospectiva, y no podía sacarse de la cabeza los sucesos de hace veinte años … cuando en más de una ocasión se armó de valor para coger sus maletas, irse, y empezar de nuevo … para ser feliz.

Pero no terminó de atreverse.

Simplemente hizo “lo correcto”.

Siempre, y desde muy pequeño, su padre le enseñó a hacer “lo correcto” ... y en algún momento maldijo esa lección aprendida.

Entonces, nunca empacó nada … y sus maletas se quedaron allí, vacías … como se sentía él en ese momento …

esas mismas maletas que después se llenaron en innumerables ocasiones … porque viajaron con él, siendo testigo de como sonreía para las cámaras … porque sonrió, también en innumerables ocasiones … porque los viajes familiares continuaron sucediendo en el tiempo … y las fotos también, inmortalizándose en las redes … donde él sonreía, al lado de los suyos … sin poder ser feliz.

Raúl había logrado muchas cosas en la vida … finalmente pudo salir de los suburbios, y también aprendió a manejar ese coche que sus hijos le habían regalado … y que ya no le parecía tan útil.

Todas las tardes salía de su departamento y caminaba por el malecón, disfrutando la brisa marina … esperando el ocaso.

Pero esa tarde era especial.

No solo era la víspera de su cumpleaños número setentidos … sino que se cumplían veinte años de aquella tarde en la que se prometió ser feliz … y no se atrevió.

Se cumplían veinte años de aquella vez que se dijo para sí – voy a cumplir cincuentidos … ¿y cuando voy a ser feliz? … es ahora o nunca Raúl … solo me quedan veinte años … después todo será vejez.

Y ya se habían consumido esos veinte años … y nunca se atrevió … y él sabía que a pesar de los triunfos que le robó a la vida, de sus bellos hijos, de su fiel esposa, de las mil sonrisas para las cámaras … él sabía que no era feliz.

Entonces, más que nunca … parado en el malecón frente al mar, Raúl supo con absoluta certeza que nunca había dejado de amarla … que no lo haría nunca … que nunca se perdonaría el no haber llenado esas maletas para empezar de nuevo … para poder ser feliz … a su lado …

Parado en el malecón frente al mar, Raúl cayó en cuenta ... que había perdido el juego.


miércoles, 19 de julio de 2017

REMAKE


Era 1984 cuando en plena avenida Perú, mi amiguita especial y yo, tomamos un taxi y nos fuimos a ver Footloose, una de mis pelas favoritas de toda la vida.

Un joven Kevin Bacon, al lado de Lori Singer, Chris Penn (+), hermano de Sean, y de una aún desconocida Sara Jessica Parker.

La trama era simple y hasta trillada … jóvenes de un pequeño pueblo rebelándose al establishment por una causa más que justa …

¡ ellos querían bailar !!!

Yo diecinueve y ella dieciséis.

La avenida Perú aún era tranquila a cualquier hora, y creo que aún estaba dividida por piedras de río … aún recuerdo cómo fue que esas piedras fueron lo primero que llamaron mi atención a mis ocho años … que fue la edad a la que llegué a vivir a San Martín de Porres.


La mayoría de los taxis de la época eran volkswagen escarabajo.

Fuimos al cine Conquistador de la avenida España, y eran tiempos de absoluta inocencia … hasta en lo nada inocente que a veces intentábamos hacer … sin éxito alguno.

No recuerdo bien cómo me agenciaba de dinero en esas épocas, que eran los inicios de mi vida universitaria … probablemente ponía mi carita de pena y le estiraba la mano a mi padre o a mi madre … porque de seguro ya había pasado aquella única etapa de emprendedor que tuve en mi vida, cuando licuaba frutas con agua y las ponía en bolsitas para convertirlos en marcianos, y venderlos en el restaurante de mi madre … para yo poder comprarme helados de crema.

Hace poco vi el remake de Footloose, una pela del 2011.

Una versión más country, aunque ya con iPods y teléfonos móviles.

Me gustó … cada remake tiene su encanto ...

Lo que hasta ahora no termina de gustarme, es ninguna de las versiones de mí mismo.

He transitado un ya largo camino, iniciando con un niño tímido y medroso hasta llegar a un adulto secuestrado por la culpa y el miedo.

He sido hijo obediente y pelotero de pista (obviamente odiado por los vecinos afectados) … estudiante aplicado (aunque de rendimiento medio) … adolescente que adolecía de todo (literalmente) … universitario nada brillante (mis certificados hablan por sí mismos) … soñador insufrible (mi lado más femenino, aunque suene machista) … joven adulto sin título ni trabajo (la etapa más estéril de mi vida) … profesor de colegio (con un buen trasero, según una nada tímida alumna de quinto de secundaria) … novio que no llegó a casarse (con ella) … asesor de tesis (sin haber hecho la suya) … esposo y practicante en un estudio de abogados (las dos cosas al mismo tiempo) … servidor público que siempre busca servir lo mejor posible (sin coimas) … buen estudiante de una maestría (modestias aparte) … profesor universitario que nunca buscaba desaprobar a nadie (en realidad, más que nada, cazador de talentos para el registro) … escritor fracasado (nunca escribí la novela soñada, aunque me siento como el protagonista de una con demasiados capítulos) … bloggero (con un blog que anda bastante deprimido) … para finalmente llegar a ese adulto que ahora se sienta, una vez por semana, frente a Amelia … en busca de su mejor versión.

Teniendo madre, esposa e hija (y, obviamente, descartando a la abuela, las tías, las primas, las ex, y cualquier otra amiguita que haya dejado una marquita imborrable en mi vida), sería una imperdonable impronta escribir que ella es la mujer de mi vida … entonces, no lo haré.

Pero si diré que es alguien que se ha convertido en una persona muy especial e importante en mi vida.

… ella me escucha y calla … y solo dice lo que quiero oir (aunque no me guste) … y esto es mucho de lo que espera un hombre de una mujer … por eso la quiero …

… ella logra que le diga lo que a nadie me he atrevido decirle … a nadie …

… ella no me juzga …

… ella me mira con dulzura y me dice que, primero que nada, debo quererme yo mismo …

… ella me mira a los ojos y me dice “no te preocupes Walter, todo va a estar bien” … y le creo … necesito hacerlo …

… ella, todas las semanas, cuando se despide, se para frente a mí, me abraza fuerte, me besa en una de las mejillas, y me dice casi al oído “cuídate mucho”“quiérete mucho”

No sé en qué acabará esta parte de mi historia.

No sé si lograré encontrar la mejor versión de mí mismo.

Lo que sí sé, es que ella, como nadie, me enseñó que sí es posible encontrar un nuevo panorama en mi horizonte … que hay más de un camino por tomar … que sí puedo elegir ser feliz, aunque haya que pagar un precio …

… en resumidas cuentas … que la elección es mía ... y de nadie más … de nadie más ...



martes, 27 de junio de 2017

DUELO



Cuando la abuela murió todos los tíos se hicieron los tercios sobre el lugar donde la iban a velar … el tío no quiso dar su depa en San Borja, y la tía tampoco quiso dar su casota en Miraflores … entonces la velaron en mi casa paterna  … en San Martín de Porres.

Fue raro como el cajón de alguien que nadie conocía en mi barrio salió de la casa donde yo había vivido el último tramo de mi soltería … una casa que por cierto la abuela nunca pisó en vida … no porque no nos visitara, sino porque era una casa que se arrendó en el último tramo de su vida ... ella pasó sus últimos meses entre su cama en Breña y la cama de la clínica donde murió.

La abuela era arequipeña y era una mierda cuando quería ironizar … creo que eso lo heredamos de ella … ojalá esté descansando en paz.

No sentí nada cuando la abuela murió … no era muy cercano a ella … ella tenía sus nietos preferidos, y creo que yo no era uno de ellos … y la verdad nunca me importó mucho.

Cuando el abuelo murió si me afectó algo, pero creo que mas que nada porque tenía un sentimiento de culpa … y es que me peleé con él y nunca nos reconciliamos (… ¿ quién es tan huevón con para pelarse con su abuelo ??? … aunque ahora que lo pienso bien, la historia oficial de la familia cuenta que él no era mi abuelo, pero el parecido físico me dice que sí lo era … Bueno, lo cierto es que el abuelo y la abuela ya se murieron y parece un poco tarde como para pedirles cuentas por sobre como hicieron mierda el árbol genealógico de la familia).

Cuando la hermana mayor de mi padre murió yo decidí sin la menor duda no ir, ni al velorio ni al entierro … con ella si tenía motivos más que de sobra como para que me importe un carajo el acontecimiento … claro que tuve que lidiar con los reproches de mi padre y el de uno de mis primos … yo expuse mis motivos y por supuesto que no los entendieron … tampoco me importó mucho.

Nadie mas -“importante”- ha muerto en la familia … entonces, la verdad, no se lo que es sentir duelo por una muerte … ¡ No !!! ¡ un momentito ! … si, yo si he sentido dos pérdidas: las de Mary Jane y Filomeno … dos hamsters que llegaron a casa y que, cada quien en su momento, tuve que enterrar con mis propias manos en medio de las lágrimas de mis hijos.

Hoy no ha muerto nadie, pero la verdad me siento tan triste y tan encabronadamente enfurecido conmigo mismo, que definitivamente siento que una parte de mí ha muerto, y la otra parte que queda con vida quisiera acabarla yo mismo.

Mañana despertaré, y de seguro seguiré caminando ... pero también es seguro que mi andar no será el mismo.

Me declaro en duelo.


lunes, 5 de junio de 2017

Temblor


Sonó la sirena a las diez en punto y todos nos pusimos de pie.
Había que esperar a que dejara de sonar para poder salir.
El sonido se apagó y entonces todos nos enrumbamos por las salidas ya señalizadas … y que todos conocemos de memoria.
Y de nuevo esa sensación … esa maldita sensación que nunca termina de irse … la sensación de ir caminando en absoluta soledad en medio de un mar de gente … gente que se va saludando en el camino … que se miran y sonríen … que se gastan bromas de todo tipo … todos felices, como si fueran escolares saliendo al recreo, sin importarles un carajo que es un simulacro de sismo (… y tal vez con toda la razón del mundo … porque a la hora del verdadero sismo, de seguro saldrán gritando, corriendo y atropellando a sus amigos y enemigos … sin acordarse para nada de todo lo que les dijeron de cómo actuar en casos de sismo … sin respetar las salidas predeterminadas ni escuchar a los brigadistas … bueno, si es que estos mantienen la calma en un verdadero sismo).
Tal vez por eso, y creo que de una forma inconsciente, yo casi a diario he empezado a hacer mi propio simulacro.
Como ya lo saben, a la salida del trabajo hago una caminata hasta la Estación Javier Prado del Metropolitano … y, de un tiempo a esta parte, cuando llego a la vía expresa, antes de ingresar a la estación, me detengo en pleno puente peatonal, acomodo mi mochila y mi reproductor de música … me recuesto sobre la baranda, miro hacia el norte, aspiro una buena bocanada de aire y detengo mi respiración, observo el frenético marchar de los autos allí abajo … y empiezo a sentir …
… la verdad es que busco desconectar mi cuerpo lo más posible del frenesí de la gente que pasa frente a mi … solo para experimentar ese extraño placer de sentir como tiembla el puente con el paso de los cientos de autos debajo él … sé que si me concentro bien, voy a sentir a plenitud ese temblor tan placentero debajo de mis pies … luego exhalo …
… y es que ese temblor que busco, es el que puedo manejar …
… los otros … esos que ocurren dentro de mí, y que probablemente sean provocados por mí mismo … esos son los que nunca puedo manejar … estoy trabajando en eso … ahora con ayuda …
Lo cierto es que hoy hubo un gran temblor en Piura, y el miércoles pasado hubo un simulacro de sismo a nivel nacional … y si aquí hubiera un gran sismo o un terremoto, de esos que nadie puede predecir pero que después si se pueden medir, yo ya estoy preparado … me pegaré a alguna columna de mi quinto piso “y veré pasar la estampida” … para el otro, para el que ocurrirá dentro de mi, sigo preparándome … porque de que habrá un gran temblor, lo habrá … de eso ya estoy completamente seguro.



lunes, 1 de mayo de 2017

ILUSIÓN



¿ es posible perder lo que nunca se tuvo ?

¿ es posible olvidar un beso que nunca te dieron … o que probablemente nunca supiste robar ?

¿ tiene algún sentido llorar por esa aventura que nunca te atreviste a tener ?

¿ se puede dejar ir lo que realmente nunca estuvo a tu lado … o junto a ti ?

¿ es posible que no se pueda distinguir lo real de lo irreal ?

¿ es posible perderte en un laberinto que probablemente no exista mas que en tu imaginación ?

¿ sabes lo triste que estoy ?

… es que si, si es posible … ahora se que perdí lo que nunca me atreví a tener …


… y a pesar de que nunca la tuve, las ironías de la vida me dicen que tengo que dejarla ir … porque solo fue una ilusión …



jueves, 13 de abril de 2017

ALZHEIMER




Bajé del bus troncal y no supe a donde ir … tenía claro que tenía que ir al bus alimentador, pero no sabía a ciencia cierta como llegar a él.

En medio de la Estación Naranjal, que tantas veces había pisado, no podía reconocer en donde se encontraba el paradero del bus alimentador que tenía que llevarme a casa … no sabía si ir hacia la derecha o hacia la izquierda … entonces empecé a sentir un poco de miedo … la sensación de desorientación es capaz de generar hasta terror … miré hacia las afueras de la estación en un afán de buscar un punto de referencia, pero nada … creo que la oscuridad de la noche no contribuía mucho en reorientarme.

Ante la total incertidumbre decidí caminar hacia mi derecha, y cuando llegué a la salida, y caí en cuenta que esa no era la salida que debía tomar, regresé sobre mis pasos y me reenrumbé …

… en un afán de no darle mayor importancia a lo que me estaba ocurriendo, volví a mi reproductor de música y me perdí en los caminos de mi play list …

(…)

Abrí el grifo y, como es mi mala costumbre, dejé correr un poco de agua … jabón, nuevamente agua, cepillo de dientes, pasta dental, nuevamente agua, nuevamente jabón, nuevamente agua y finalmente el peine … guardé todo en el neceser azul y salí del baño …

… cuando la puerta del baño se cerró detrás mío, nuevamente me llené de miedo … por una fracción de segundo no supe a donde ir …

… con una vista panorámica del piso, llena de gente que conozco y no reconozco, unos inmersos en su trabajo, otros charlando, y otros con la mirada estúpidamente fija en sus smartphones (… espero que leyendo alguno de mis relatos), nuevamente no sabía hacia donde girar … nuevamente ¿ izquierda o derecha ? …

… por suerte, esta vez solo fue una fracción de segundo … gire a la izquierda dos veces y llegué a mi escritorio … y entonces volví a mi rutina …

(…)

Recuerdo esto y me pregunto cuántas veces me habré perdido en el laberinto de mis pensamientos, desconociendo totalmente mi realidad …

… o cuándo terminaré de buscar el camino de regreso …

… o cuándo terminaré de sentirme un completo extraño en medio de un mar de personas que sé que conozco …

Cuando tu rutina deja de ser tu rutina, porque ya no la reconoces, o porque ya no te reconoces dentro de ella, el miedo es tu compañero natural, que se para frente a ti justo en tus destellos de lucidez, te mira a los ojos y te sacude con violencia, como queriendo ponerte nuevamente en tu camino.

Sé que tengo que regresar … terminar de encontrar el camino, y volver …

… solo espero que cuando eso suceda no sea demasiado tarde … y no sea yo el que termine siendo un completo extraño en medio de todos mis conocidos … y que sean ellos los que terminen por no reconocerme …


sábado, 1 de abril de 2017

LA NIÑA DE MIS OJOS




Justo ahora que ya no es una niña se ha convertido en la niña de mis ojos.

No es la primera vez que escribo de ella, así que es probable que algunas lineas solo sean el recuerdo de algo ya escrito … como ese genio indomable que conserva hasta ahora … solo que ahora que empieza a ser una adulta este comienza a ser un rasgo de su personalidad …

… eso a veces me asusta, pero a veces también me da la tranquilidad de saber que nunca se va a quedar callada ante lo que considere injusto e incorrecto.

Defenderá sus ideas con pasión y con razón, eso ya lo tengo claro … eso ya lo escucho cada vez que comparto la mesa con ella.

Será mejor abogada que yo … no tengo la menor duda … y eso me llena de orgullo … y me hace derramar a escondidas algunas lagrimas … también de orgullo.

También se que algún día se irá, en busca de su propio rumbo … y de seguro ese día lloraré inconsolablemente … en vano.

Pero no es por eso que escribo de ella.

En estos días, en los que navego en mi personalísima y perfecta tormenta, ella se ha convertido en alguien muy importante …

… es faro en mi oscuridad …

… es timón, velas y ancla …

… es alegría en la tristeza …

… es mandamiento en mi tabla …

... y cómo no va a ser muy importante en mi vida si es una niña (… bueno, ya no lo es, pero lo será siempre para mi) … que sabe endulzar mi vida … que sabe sonreírme como solo ella puede hacerlo … que sabe regalarme una pícara mirada cuando quiere que yo haga algo por ella (… que siempre haré) … y ha heredado esa loca sangre de los Recalde que de repente la hace correr gritando y riendo por nuestra casa .. sin sentido alguno … simplemente porque está aburrida y quiere llamar nuestra atención …

… y cómo no va a ser muy importante en mi vida si ella se atrevió a hacer lo que yo nunca me atreví ...

… se ha parado sobre el escenario y frente al público que le ha tocado enfrentar … y ha bailado, cantado y actuado …

… cómo no voy a amar a esa niña que ya no lo es, si ha realizado todos mis sueños … y lo seguirá haciendo ...

… y cómo no va a ser importante para mi, si a sus tiernos catorce años tomó una de sus canciones favoritas, interpretadas por uno de sus cantantes favoritos, y la adaptó, con arreglos musicales de esa otra joya en mi vida que es su hermano (… de quien esta bocota se ocupará en su propio post) … solo para decirme que … las estrellas brillan por mi …







domingo, 19 de marzo de 2017

AGUA






Soy un chico de barrio … siempre lo he sido, para bien o para mal.

Y como chico de barrio que soy, tengo muchos recuerdos de eso … buenos y malos … algunos de terror, que por mas que quiero olvidar no puedo … siempre están allí … como los amigos imaginarios de John Nash.



Pero el recuerdo de hoy no es malo, ni feo, menos de terror.

Yo sería un mocoso de unos diez u once … eso no lo recuerdo bien … lo que recuerdo con claridad es que era la época de los comics.

Recuerdo con claridad que en esos días había que agenciarse de algunas monedas para salir corriendo de casa o del pequeño restaurant de mamá en la cuadra veintitrés de la avenida Perú … coger la vereda y correr … entrar a la cuadra veintidós y seguir corriendo … pasar por la casa de Alan, ese chico extraño que vivía en esa extraña casa, y seguir corriendo … pasar por todo el Cine Junín … ese inmenso cine en el que vi un número incontable de películas que marcaron mi vida … terminado el cine pasar por ese viejo edificio de la esquina, donde en el primer piso quedaba el Banco de Crédito, agencia que se robó mis primeros ahorros (… algunas monedas que en realidad debí gastarlas en comics o en helados … o en alguna entrada para ver otra pela que deje una rayita más en mi vida), y en el segundo piso tenía su consultorio el primer Pedro Picapiedra que conocí: un viejo dentista que se llevó un buen número de mis muelas, que hoy -ya a punto de finalizar mi tratamiento de brackets- extraño ... añoro … y lloro.

Terminado el edificio doblaba la esquina en el Pasaje (ese pasaje que tantas veces se ha aparecido en mi sueños, siempre de noche y en completa oscuridad) y miraba con ansias la acera de enfrente, porque allí, en plena vereda se apostaba un señor con un sinfín de comics …

… el mayor problema allí era encontrar un buen sitio en la vereda … para sentarte y empezar a leer … sin la menor duda, en esos días leí casi todos los comics que he leído en toda mi vida … Hermelinda … Aniceto … Archie … La Pequeña Lulú … y, por supuesto, Superman … siempre me resistí a dos personajes que en esos días me hacían guiños: Susy y Batman … estaban allí pero no me convencían … no lograban conectarme … no hacían click conmigo …

De todas las historietas de Superman que leí, hay una que en algún momento de mi vida regresó para nunca irse … era una que trataba de la defensa que hacía el hombre de acero del último reservorio de agua que quedaba en la tierra … ¿qué? … era 1975 o 1976 y Superman ya luchaba contra el cambio climático ??? … esa historia se quedó grabada en mi memoria porque en esos años para mi era inimaginable que el agua pudiera desaparecer.

En todo momento que tuve libre desde el Miércoles último, en que cortaron el agua, he tratado de encontrar las imágenes de esa historieta, sin éxito alguno … en un acto desesperado, ayer por la mañana me contacté con el bueno de Javier Prado, ese que no es ni este ni oeste, sino solo Javier Prado, y le pregunté si en su colección de comics tendría esa historieta, pero nada … se comprometió en preguntar en su red de amigos ...

... pero este post ya no puede esperar mas … ya está en sala de partos … con dolores y sin epidural … tendré que conformarme con otra imagen de Superman que encontré en internet (negándonos el agua, como me lo niega Sedapal y algunos señores que se creen dueños de los parques y de las berma central de la avenida Los Angeles) …

… y todo esto por qué ??? … bueno, creo que la respuesta se cae de madura … hace tres día que no sale agua de ninguno de mis caños ….

… el jueves por la mañana llegué tarde a mi chamba porque no tenía agua para bañarme (creyendo que podía hacer uso de la tolerancia decretada por el Ministerio de Trabajo … iluso yo !!! … la Oficina de Recursos Humanos me dijo que si el huaico no pasaba por mi puerta no tenía derecho a la tolerancia … Plop !!!) … bueno pues, salí bidón en mano a buscar mi agüita pa' bañarme … anteanoche salí igual, bidón en mano a una urbanización vecina para hacerme del liquido elemento … y ayer por la mañana -y por la tarde- hice mi colita en el Parque Unión de mi urbanización para hacerme de un poco de agua …

... y hoy ??? …

... no lo sé, porque Sedapal ni PPK han cumplido su palabra … los caños de mi depa siguen sin gota de agua … y en esta madrugada de Domingo sigo dudando si gastarme o no un poco de agua para bañarme antes de intentar dormir en estas infernales noches de verano ...


… después de todo esto solo me queda una duda … no se si reclamarle a Sedapal o pedirle a Superman que venga a ayudarme … bueno, si es que no está enojado con nosotros por haber arruinado el planeta ... ese planeta en el que él creció y se enamoró ...











miércoles, 8 de febrero de 2017

PENSADERO



Aquella tarde ni la buena de Meredith Grey ni sus amigos podían ayudarme a huir de mi mismo (… y de mis pensamientos) … eran pasadas las seis de la tarde y entre el cansancio de las cosas de la casa y la modorra que me produce este insoportable calor, intenté dormir … pero no puede …

La verdad es que nunca he podido lidiar con la siesta de las tardes … desde que tengo uso de razón, las siestas de la tarde solo me producen una sola cosa: culpa ( ¡ la maldita culpa otra vez !!!) …

.. ya adulto he tratado de hurgar en mis recuerdos sobre el porqué me siento culpable por tomar una siesta en las tardes y no logro encontrar nada claro … algún día …

Lo cierto es que como no podía dormir decidí salir …

… en estos días de vacaciones sin viaje a la vista (… algún día Lagunita de Paca, algún día …) y sin caminata diaria, siento que mis pensamientos me acorralan y me convierten en su prisionero … es así que me enfundé en un polo sin mangas, pantalones cortos, medias tobilleras, zapatillas … bajé las escaleras, limpié la bicicleta … prendí mi reproductor de música … y listo …

… subí a la volada a mi bicicleta … como a mi me gusta hacerlo … salí de mi calle buscando la avenida El Retablo y una vez en ella ajuste los cambios para sentir la fuerza de la pedaleada …

… recorrí toda la avenida en sus dos kilómetros de extensión … dos kilómetros sintiendo el esfuerzo de pedalear en subida … dos kilómetros de esfuerzo físico que solo me recordaban que las cosas nunca fueron fáciles …

… nunca nada es fácil para un adolescente tímido, introvertido y malhumorado …

… nunca nada es fácil para un hombre maduro que sigue soñando como un niño …

Esta ya es mi quinta noche que le doy tres vueltas a la avenida Retablo … empiezo sobre las siete de la noche y estoy de regreso sobre las ocho y treinta … bañado en sudor y con el trasero y las palmas de las manos completamente adoloridas … pero de alguna forma liberado … esa sensación de sentir como a lo largo de doce kilometros y a toda la velocidad posible cortas el viento con tu cuerpo es realmente liberadora … nunca dejando de lidiar con mis pensamientos …

… yo manejo sin protección alguna y conectado a la música (… no podría hacerlo de otra forma, lo siento, no puedo) … entonces prácticamente manejo solo con la vista, y un poco de intuición … sintiendo como los autos pasan cerca mío (… algunos muy, pero muy cerca de mi …) … y curiosamente no siento miedo … como sí lo sentía en mis clases de manejo …

¿alguien me puede explicar como estando completamente expuesto el miedo desaparece por completo?

… es más, hace dos noche lloviznó y la sensación fue realmente adrenalítica … estaba manejando prácticamente a ciegas … nunca dejando de lidiar con mis pensamientos …

… de alguna forma, en estos días, salir en bicicleta por la noches se ha convertido en una forma de arrancarme los pensamientos …


… y este blog se ha convertido en mi pensadero …



domingo, 22 de enero de 2017

LA CONDESA DE SAN EUGENIO



Siempre salgo por la puerta de Domingo Cueto y giro a mi izquierda, camino a la esquina y agarro Francisco de Zela y no paro, camino y camino hasta llegar al Parque Mariscal Castilla, de allí doblo por Joaquin Bernal hasta Arenales; a veces me detengo en el Belgravia y atiborro mi mochila de panes y pasteles (… ñam ñam ...); camino por Arenales, bordeo el Tip Top y El Dorado para coger José de la Torre Ugarte hasta Prolongación Iquitos … giro a mi derecha para doblar por los Mirtos y sigo caminando hasta llegar a Las Begonias ... doblo hasta llegar a Los Jazmines para finalmente desembocar en Paseo de la República y avisorar la Estación Javier Prado del Metropolitano … a lo lejos veo el tumulto, respiro hondo, ingreso a la estación, paso mi tarjeta por el lector, giro el torniquete, avanzo hacia la escalera … y desciendo al séptimo círculo del infierno, reservado -entre otros- para los violentos contra si mismos ... siempre mirando de reojo a Dante, quien no deja de seguir y escuchar atentamente a Virgilio.


Esta caminata diaria se ha convertido en todo un ritual.

Son treinta y cinco minutos de mi vida que los entrego a mi andar, a la música y a mis pensamientos; si, esos que nunca me abandonan y que me zarandean a su gusto y antojo.

Cuando salgo de la chamba por lo general ya está por oscurecer, o ya me ganó completamente la noche; así que es un momento del día que me invita a caminar.

Son muchas cosas las que me han ocurrido en esta caminata, incluido el haber sido abordado por uno de estos chicos de la banderita de los colores del arco iris.

A pesar de entregarme a la música y a mis pensamientos, siempre camino alerta … ya me quisieron asaltar alguna vez, pero no por eso he renunciado a mi caminata … me podrán robar algunos billetes o el celular, pero nunca podrán robarme esa media hora de mi día … ese pedacito de mi acotada libertad.

La Condesa ...

La primera vez que la volví a ver fue ya dentro de la estación, ella bajaba de un bus y yo caminaba para tomar el mío … recuerdo que fue ella quien me pasó la voz y yo me sorprendí de verla … había pasado mucho tiempo desde la ultima vez … y se había generado mucha distancia también … caminábamos en paralelo en medio de la gente y después de las rápidas preguntas de protocolo yo trato de romper el hielo y le pregunto por su pequeño (sabía que tenía un hijo) … entonces volví a ver esa mirada de hielo que tantas veces había visto en la universidad … no se si cometí una imprudencia o algo por el estilo, pero ella no respondió nada y me cortó inmediatamente, despidiéndose y alejándose raudamente.

Hace como un mes me la volví a cruzar nuevamente, pero esta vez en Los Mirtos … fue tan rápido como inevitable … yo caminaba en línea recta por la vereda y ella llegó a mí en diagonal … nos topamos cara a cara y ni ella ni yo pudimos evitar el hola … me detuve, como manda la cortesía, pero el momento fue incomodo, muy incómodo … era evidente que ya no éramos los mozuelos de la universidad, y que si alguna vez hubo algo parecido a la amistad entre nosotros, ya no quedaba resquicio de ello.

A lo largo de los años me he topado con muchos amigos y compañeros de nuestra querida universidad … con algunos ha habido altas y bajas … ayer nomas me encontré con otra amiga y nos saludamos con afecto … eso se siente … es más, a dos de mis amigos los hice padrinos de mis hijos … pero con ella es diferente … siento que algo ocurrió en alguna parte del camino que hizo corto circuito, el cual generó un gran incendio que redujo todo a cenizas.

Soy consciente que nuestra amistad siempre fue difícil … y es que ella siempre se sintió superior, y casi siempre se portó de esa forma, mirando por encima del hombro y hablando siempre con esos aires de … bueno, con esos aires pues ... tratándome con condescendencia ... total, yo era un chico de un cono y ella era una casi sanisidrina … casi nomás, vivía a un par de cuadras …

… eran tan graciosos sus aires de grandeza, que alguna mente ingeniosa de la promo creó esa leyenda urbana que decía que ella todas la noches empujaba su casa en dirección a la Javier Prado, con la absurda esperanza de algún día llegar a ser vecina de San Isidro …

… es por esos aires que se ganó el apelativo de Condesa … Condesa de San Eugenio, en alusión a la urbanización donde se ubicaba el departamento donde vivía con su hermano y sus padres … porque ella no vivía en Lince ... ella vivía en San Eugenio ...

Es claro que todos hemos envejecido … ya peinamos canas y hemos ganado bastante peso … y obviamente hemos perdido la lozanía que te regala la juventud … pero verla a ella en la calle Los Mirtos fue algo desconcertante … de su altivez no quedaba mas que el recuerdo … me quedé con la impresión de que algo pasó con ella en alguna parte del lapso de tiempo en que nos perdimos el rastro … y es que verla me trajo a la mente dos canciones: Penélope de Diego Torres y El Muelle de San Blas de Maná … lo sé, podría sonar exagerado, pero es lo que yo sentí …

… a lo mejor solo fué una mala impresión o mi ligera imaginación jugándome una mala pasada … pero lo que yo sentí es que en alguna parte del camino ella decidió no avanzar ... decidió detenerse … sin tomar en cuenta que el tiempo no se detiene nunca ... y que mas temprano que tarde te lo hace saber ...

Nos volvimos a encontrar una vez mas … yo estaba por llegar a Las Begonias y ella salía de una bodega ubicada en una esquina … nos vimos, nos volvimos a reconocer, y ambos -en un entendimiento tácito- decidimos hacer de cuenta que no nos habíamos visto … y seguimos nuestro andar sin siquiera inmutarnos …

… creo que por primera vez estábamos de acuerdo en algo ... y es que ese último entendimiento se dió de la forma más natural ... ahora sé  que fue lo mas sincero “de nuestra amistad” en muchos años ...