Los que me conocen
saben que soy abogado por accidente … yo siempre quise ser escritor, periodista
(… columnista en realidad) … y terminé de bloguero.
Siempre he sido un
tipo soñador, demasiado creo … tanto así que por perseguir alguno de mis
sueños, descuide una parte muy importante de mi realidad … y ahora estoy
pagando … todos los días la vida se encarga de cobrármelo.
Desde siempre soñé
con trabajar en la redacción de un periódico … las películas siempre
alimentaron ese sueño … por eso es que me adapté rápidamente al trabajo que
hago desde hace más de veinte años … no porque hagamos periodismo ni nada por
el estilo, sino porque la distribución de las oficinas se parece mucho a una
redacción … cantidad de escritorios, cada una con su PC, impresora y su
teléfono … y harto papel.
Esa siempre fue la
parte alegre del trabajo … llegar por las mañanas y encontrarte con ese mar de
gente que se llaman tus compañeros de
trabajo … llevándote bien con algunos pocos, regular con algunos otros y mal
o pésimo con otros tantos … pero eso ya no importaba, lo que importaba era que
estaban allí, conformando tu mundo, lleno de algunas buenas noticias, algunas
intrigas y harto chisme.
Tú elegías … te
paseabas por todos los escritorios regalando besos y buenos días, o decías en
voz alta y grave ¡buenos días con todos!!!
… tú elegías, era parte de tu libertad dentro de un mundo colorido, folclórico
y estrafalario … era tu elección.
Hoy ya no es así.
Una pandemia se lo llevó todo. Así como la guerra se llevó el mundo de Scarlett
O’Hara, y no el viento como antojadizamente lo quiso ver Margaret Mitchell, una
pandemia se llevó el mundo como lo conocíamos hasta hace unos meses, y si te
atreves a retarla, podrías terminar conectado a un respirador, o morir en la puerta
de un hospital o de una clínica … o también podría no pasar nada … el problema
es que nadie sabe qué podría pasar, nadie … la vida se ha vuelto tan impredecible,
que ahora tienes que predecirlo todo para poder sobrevivir.
Los que tienen suerte,
de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, salir a lo estrictamente
necesario … los que tienen menos suerte, teletrabajo … y los menos afortunados
solo tienen que sobrevivir sin salir, como si te hubieran sentenciado a perder
tu libertad sin haber cometido delito alguno.
Si, la vida ya no
es lo que era antes … mañana es Lunes, me levantaré como todos los días y esta
artritis aun no diagnosticada me recordará a mi madre, quien sigue esperando
una lágrima mía desde aquella tarde-noche en que una llamada telefónica me dijo
que ya no la vería nunca más … me levantaré con dificultad, maldeciré a ese
dolor que no me deja ni levantar la tapa del inodoro ni atarme bien los
pasadores … pero mentalmente me animaré a mí mismo diciéndome para mis adentros
el dolor se irá, solo tienes que moverte
y el dolor se irá … y si, se va, pero así como se va, también sé que
volverá para recordarme que aún tengo mucho que pagar, que no tienes que morir
para irte a un infierno que nadie sabe a ciencia cierta si existe, aquí las
pagas todas.
Si, la vida ya no
es lo que era antes … y ya no sé si a causa de esta pandemia o por esta
depresión si diagnosticada que magnifica todo lo gris, y ensombrece hasta el
arco iris más colorido.
Si, la vida ya no
es lo que era antes … mañana es Lunes y llegaré al trabajo, saludaré a los
amables señores de seguridad, la médico me medirá la temperatura, los latidos
del corazón y mi saturación, y seguro todo estará en orden, porque esa parte de
mi cuerpo aun no me abandona … caminaré y subiré las escaleras y me dirigiré a
mi escritorio y entonces volveré a confirmar que la vida ya no es lo que era
antes … y es que el vacío que se ve y se siente es realmente desolador … escritorios
vacíos, PCs prendidas pero manejadas de forma remota, y tristeza, mucha
tristeza.
Si, la vida ya no
es lo que era antes, y ya no sé si a causa de esta pandemia, por esta depresión
con la que me bato a duelo todos los días o, como se me antoja parafrasear al
buen Gabo, porque simplemente las estirpes
condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la
faz de la tierra.

2 comentarios:
CON TUS DOLORES Y TODO, AUN TIENES LA OPORTUNIDAD DE ENCONTRAR LA PAZ INTERIOR Y DORMIRTE CON LA ESPERANZA QUE EL SIGUIENTE DIA TE DARÁ ALGO POR LO QUE VALDRÁ LA PENA DESPERTAR OTRA VEZ.
CONFÍA EN TÍ, SI TU LO DESEAS, ASÍ SERÁ.
Doc!! paciencia, buen humor y mucho colageno😌
Publicar un comentario